Especialidades Médicas- Neurología


Una rara mutación genética presente en la población escandinava protege de la enfermedad de Alzheimer
13 de julio 2012
La investigación de las mutaciones raras ayudará a avanzar en el conocimiento de las causas y de los posibles tratamientos para la enfermedad de Alzheimer y otras patologías

El origen de la enfermedad de Alzheimer

Existen aproximadamente treinta millones de enfermos de Alzheimer en todo el mundo, un cifra que se espera que se cuadruplique hacia 2050 a medida que la población planetaria vaya envejeciendo. Junto con las enfermedades infecciosas multi resistentes, las demencias seniles son el principal reto al que se enfrentan la OMS y las autoridades sanitarias de todo el planeta.

Los expertos llevan debatiendo desde hace años cuál es el papel de las placas de amiloide-Beta que se hallan en el cerebro de los pacientes de Alzheimer: se discute si son la causa de la enfermedad, o si por el contrario son una consecuencia de los cambios bioquímicos asociados a la enfermedad. En este sentido, los resultados de las últimas investigaciones parecen confirmar que la proteína Amiloide-Beta sería causa y no consecuencia.

Esto haría que esta proteína pase a ser “la principal diana terapéutica” para los investigadores. Si se confirma de forma definitiva que las placas de amiloide-Beta son la causa de la enfermedad de Alzheimer, los científicos podrían concentrar esfuerzos en desarrollar fármacos que bloqueen su formación, para así poder tratar o prevenir dicha patología.

Placas Amiloides: causa, no consecuencia

Un artículo publicado en el número de esta semana de revista Nature revela la existencia de una afortunada minoría de personas que posee una mutación genética que les protege de desarrollar dicha enfermedad: hasta ahora no se conocía ninguna mutación genética que cumpliera dicha función. Este descubrimiento no sólo confirma el principal sospechoso para el desarrollo del Alzheimer (las placas amiloides), sino que también sugiere que la enfermedad podría ser una forma extrema del deterioro cognitivo asociado a la edad avanzada.

La mutación, se halla en el gen que produce la proteína precursora de Amiloide-Beta o APP (siglas inglesas de amyloid-β precursor protein), cuya misión en el cerebro es todavía desconocida. El APP fue descubierto hace algo más de veinte años en pacientes con formas raras y hereditarias de Alzheimer. La APP se subdivide en una molécula más pequeña denominada Amiloide-Beta, asociada de forma clara al deterioro cognitivo junto con la proteína tau. Un equipo de investigadores islandeses ha estudiado la presencia de esta variante en la población escandinava.

Dicha variante resulta rara, pero tiene un gran impacto en aquellas personas lo bastante afortunadas como para heredar una sola copia. Aproximadamente 0.5% de los islandeses, entre un 0,2 y un 0,5% de finlandeses, suecos y noruegos tendrían esta mutación. Según los autores del estudio, los islandeses que poseen la mutación tienen cinco veces más posibilidades de cumplir 85 años sin que se les diagnostique la enfermedad. Además, también viven más tiempo: un 50% llega a superar los 85 años de edad.

La variante genética, denominada rs63750847, parece poner freno al leve deterioro cognitivo que experimenta la mayor parte de las personas de edad avanzada: los portadores del gen viven más y no sufren pérdida de capacidades cognitivas. En opinión de los autores del estudio, este resultado confirmaría lo que algunos expertos han sospechado desde hace tiempo: que la enfermedad de Alzheimer y el deterioro cognitivo leve son dos caras de la misma moneda que estaría causada por el mismo elemento: la formación de placas de amiloide-Beta en el cerebro. La formación de dichas placas también ocurre en ancianos que sufren deterioro cognitivo pero que no llegan a desarrollar Alzheimer.

Así, un fármaco que imite el efecto de dicha mutación podría en teoría ralentizar el deterioro cognitivo y prevenir el Alzheimer. Esta mutación realiza un único cambio: altera un aminoácido en el APP. Este aminoácido se encuentra más cerca al punto en el que un enzima denominado Beta-secretasa1 (BACE1) transforma APP en Amiloide-Beta. Esto basta para reducir la eficiencia de la enzima. La idea de bloquear BACE1 para tratar o prevenir el Alzheimer no es una idea nueva. De hecho, diversos laboratorios llevan experimentando con fármacos inhibidores de BACE1 desde hace más de una década. No obstante, los investigadores comentan que resulta difícil precisar el momento exacto en que el efecto tóxico puede ser aún modificado. Si el Alzheimer se confirma como una variante extrema del mismo proceso de deterioro cognitivo que afecta a gran parte de las personas de edad avanzada, tal vez la medicación debería ser tomada lo antes posible, mucho antes de entrar en la edad de riesgo para contraer Alzheimer.

La investigación de las mutaciones raras ayudará a avanzar en el conocimiento de las causas y de los posibles tratamientos para la enfermedad de Alzheimer y otras enfermedades. Al contrario que las mutaciones más comunes, las mutaciones raras tienen a modificar el riesgo de contraer una enfermedad de forma muy notable. Las mutaciones raras, afirman los investigadores, no explicarán el mecanismo conjunto de cada enfermedad, pero lo que sí harán será proporcionarnos pistas sobre los mecanismos que hacen que todo esto tenga lugar.

En este sentido, el equipo de investigadores islandeses está preparando nuevos estudios acerca de mutaciones genéticas raras asociadas al cáncer de ovario o a enfermedades metabólicas como la gota.


Fuente:   Nature


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