Artículos de Medicina 21


La alimentación en el control de la hipertensión
Autor: Dra. Mercè Piera - 11 de marzo 2002
Las personas hipertensas deben de modificar algunos aspectos de su estilo de vida, como por ejemplo, la dieta, ya que se ha comprobado que tales cambios consiguen disminuir la presión arterial y reducir otros factores de riesgo cardiovascular

Las personas hipertensas deben de modificar algunos aspectos de su estilo de vida, como por ejemplo, la dieta, ya que se ha comprobado que tales cambios consiguen disminuir la presión arterial y reducir otros factores de riesgo cardiovascular. Entre las modificaciones de la dieta encontramos:

·         Disminuir la ingesta de sal. La sal retiene líquido en el organismo lo que puede suponer una sobrecarga para el corazón. La mayor retención de líquido puede además “inundar” los vasos sanguíneos provocando que se estrechen con mayor facilidad. Estos son los motivos por los que se recomienda una dieta baja en sodio o sal para el tratamiento de la hipertensión. En algunas personas, esta dieta es suficiente para controlar la tensión arterial, pero las personas con hipertensión más severa deben eliminar totalmente la sal al cocinar y en la mesa. Por consiguiente, debe evitarse aquellos alimentos relativamente ricos en sal y potasio.

Alimentos relativamente ricos en sodio o sal

Zumo de tomate enlatado

Almejas crudas

Sardinas

Habas congeladas

Guisantes congelados

Espinacas enlatadas

Zanahoria enlatada

·         Consumir diariamente potasio, magnesio y calcio: Estos minerales se hallan en las frutas, los vegetales frescos y los productos lácteos, respectivamente

Frutas ricas en potasio

Manzana

Albaricoque

Aguacate

Plátano

Melón

Dátil

Uva

Sandía

Nectarina

Ciruela

Pasa

Zumo de manzana

Zumo de uva

Zumo de ciruela

Zumo de naranja

Vegetales ricos en potasio

Espárrago

Judía

Brócoli

Col de Bruselas

Guisante

Pimiento

Patata

Calabaza

Coliflor

Maíz

Berenjena

Haba

Rábano

Zumo de vegetales

·         Reducir el consumo de grasas saturadas: Este tipo de grasas (de origen animal) son las que favorecen el aumento de colesterol, otro factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular.

·         Limitar el consumo de alcohol. Un poco de vino o cerveza en las comidas no es perjudicial pero su exceso mantiene elevada la tensión y produce resistencia frente a los medicamentos que tienen como función disminuir la presión.

Con estos cambios en la dieta se consigue además perder peso en el caso de sobrepeso u obesidad. El tejido graso tiene unos mayores requerimientos de sangre lo que ocasiona un sobreesfuerzo al corazón para atender tal demanda. La pérdida de peso además de disminuir el riesgo de muerte por hipertensión también reduce el riesgo de muerte por colesterol alto, diabetes o enfermedades del corazón.




Comentarios

J. Neira
2010-10-07 07:58:32
Excelente informacion. Gracias


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