Artículos de Medicina 21


El tabaco: gran enemigo de la salud
Autor: Dra. Mercè Piera - Revisado: 5 de febrero 2009
El hábito de fumar cigarrillos ha sido el método más popular de consumo de nicotina desde comienzos del siglo XX. Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco causa la muerte de tres millones de personas anualmente.

Constituyentes del tabaco

El humo ambiental del tabaco contiene aproximadamente 4.700 componentes químicos, de los cuales al menos 43 se han demostrado tóxicos y carcinogénicos. La población no fumadora esta expuesta a estos componentes tóxicos que se emiten en el humo del tabaco de las personas fumadoras.

El humo de un cigarrillo contiene principalmente nicotina, alquitrán y una docena de gases (sobre todo monóxido de carbono).

La nicotina es extremadamente adictiva. Actúa como estimulante y sedante del sistema nervioso central. Su ingestión tiene como resultado un estímulo casi inmediato porque produce una descarga de epinefrina de la corteza suprarrenal. Esto estimula el sistema nervioso central y algunas glándulas endocrinas, lo que causa la liberación repentina de glucosa. El estímulo va seguido de depresión y fatiga, situación que lleva al fumador a buscar más nicotina.

El alquitrán de un cigarrillo, que varía de unos 15 mg en un cigarrillo regular a 7 mg en uno con poco contenido de alquitrán, expone al usuario a una alta tasa prevista de cáncer de pulmón, enfisema y afecciones bronquiales.

El monóxido de carbono del humo aumenta la posibilidad de enfermedades cardiovasculares.

Peligros para la salud

La nicotina se absorbe con facilidad del humo del tabaco en los pulmones y no importa si éste humo procede de cigarrillos o de puros. También se absorbe fácilmente cuando se masca el tabaco. Con el uso regular, se acumulan concentraciones de nicotina en el cuerpo durante el día, que persisten durante la noche. Por lo tanto, las personas que fuman cigarrillos a diario están expuestos a los efectos de la nicotina 24 horas al día. La nicotina absorbida al fumar cigarrillos o puros tarda solo segundos en llegar al cerebro, pero tiene un efecto directo en el cuerpo hasta por 30 minutos.

Las personas que fuman cigarrillos a diario están expuestos a los efectos de la nicotina 24 horas al día

Proyectos de investigación han demostrado que la tensión nerviosa y la ansiedad afectan la tolerancia a la nicotina y la dependencia de ella. La hormona producida por la tensión nerviosa o corticosterona reduce los efectos de la nicotina y, por lo tanto, es necesario consumir mayor cantidad de la sustancia para lograr el mismo efecto. Esto aumenta la tolerancia a la nicotina y lleva a mayor dependencia de ella. También se ha mostrado en estudios realizados con animales que la tensión puede ser la causa directa de una recaída a la autoadministración de nicotina después de un período de abstinencia.

Otros estudios han mostrado que los animales no pueden discriminar entre los efectos de la nicotina y los de la cocaína. También se ha aprendido que la autoadministración de nicotina sensibiliza a los animales de manera que les resulta más fácil autoadministrarse cocaína.

Con el tiempo, el cuerpo desarrolla tolerancia frente a la nicotina, por lo que es necesario consumir mayor cantidad de la sustancia para lograr el mismo efecto

La adicción a la nicotina produce síntomas de abstinencia cuando una persona trata de dejar de fumar. Por ejemplo, un estudio encontró que cuando se privaba de cigarrillos durante 24 horas a fumadores habituales, aumentaba su enojo, hostilidad y agresión, y disminuía su aptitud de cooperación social. Las personas que padecen de abstinencia también necesitan más tiempo para recobrar su equilibrio emocional después de la tensión nerviosa. Durante los períodos de abstinencia o de ansias de consumir nicotina, los fumadores han mostrado reducción de una gran cantidad de funciones psicomotoras y cognoscitivas, como por ejemplo la comprensión del lenguaje.

El consumo de tabaco causa una elevada tasa de morbilidad y se le relaciona con más de 25 enfermedades. La población fumadora tiene un riesgo aumentado de padecer cáncer, especialmente broncopulmonar, enfermedades cardiovasculares y enfermedades respiratorias, principalmente.

La mujer que fuma suele tener una menopausia precoz. La que fuma cigarrillos y también toma anticonceptivos orales tiene mayor riesgo a padecer enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares que otros fumadores, especialmente aquellas mujeres mayores de 30 años de edad.

La combinación de tabaco y anticonceptivos orales aumenta el riesgo de sufrir enfermedad vascular cardiaca y cerebral

Las mujeres embarazadas que fuman cigarrillos corren mayor riesgo de tener niños nacidos muertos, prematuros o con bajo peso al nacer. Los hijos de mujeres que fumaron durante el embarazo corren mayor riesgo de desarrollar trastornos de la conducta. Estudios nacionales de madres e hijas han encontrado también que si la madre fuma durante el embarazo hay mayor probabilidad que las hijas fumen y persistan en fumar.

Es más probable que se vuelvan fumadores de cigarrillos los adolescentes que usan rapé que los que no lo usan. La investigación de la conducta está comenzando a explicar cómo las influencias sociales, como observar a adultos y compañeros fumando, influyen en la decisión del adolescente de comenzar a fumar cigarrillos o no. También ha mostrado que los adolescentes suelen ser resistentes a muchos tipos de mensajes en contra del tabaco.

La publicidad antitabaco debe ser especialmente incidente en la población juvenil

La Agencia de Protección del Medio Ambiente ha determinado que la inhalación del humo ambiental del tabaco causa cáncer de pulmón en los adultos y aumenta mucho el riesgo de infecciones respiratorias en los niños y de muerte infantil súbita.

Tratamiento

La investigación realizada indica que el abandono del hábito de fumar debe ser un proceso gradual porque los síntomas de abstinencia son menos graves en quienes lo hacen poco a poco que en quienes dejan de fumar de repente. La tasa de recaída es mayor en las primeras semanas y los primeros meses y se reduce mucho al cabo de 3 meses.

En varios estudios se ha demostrado que la farmacoterapia en combinación con la psicoterapia, incluso apoyo psicológico y adiestramiento práctico para superar las situaciones de alto riesgo, da como resultado una de las tasas más elevadas de abstinencia a largo plazo.

La tasa de recaída es mayor en las primeras semanas y los primeros meses y se reduce mucho al cabo de 3 meses

Estudios económicos de la conducta han encontrado que se puede reducir el uso del cigarrillo con otras recompensas y refuerzos de la conducta. Uno de estos observó que las mayores reducciones de uso de cigarrillos se lograban cuando se aumentaba el costo de fumar en combinación con la presencia de otras actividades de recreación.

El chicle de nicotina es un fármaco autorizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para el tratamiento de la dependencia de la nicotina. La nicotina administrada de esta forma reemplaza a la que contienen los cigarrillos y ayuda a los fumadores a dejar el hábito. La tasa de éxito del tratamiento antitabáquico con chicle de nicotina varía mucho entre un estudio y otro, pero hay pruebas que indican que es una manera inocua de facilitar el abandono del hábito si se mastica según las instrucciones y se administra solo a los pacientes que están bajo supervisión médica.

Otro método para dejar de fumar es el parche transdérmico de nicotina, un parche cutáneo que distribuye una cantidad de nicotina relativamente constante al usuario. Un grupo de científicos del Centro de Investigaciones Internas del NIDA estudió la inocuidad, el mecanismo de acción y la probabilidad de abuso del parche, que fue autorizado ulteriormente por la FDA.

El chicle y el parche de nicotina se emplean como medidas auxiliares en los programas para acabar con el consumo de nicotina y ayudar a las personas a mantener la abstinencia, reducir los síntomas de ésta y evitar una recaída mientras se someten a tratamiento para modificar su comportamiento.

El consumo de tabaco en cifras

El consumo de tabaco representa un volumen importante en los gastos sanitarios y sociales de nuestro país. La evaluación hecha por el Banco Mundial de los costes económicos indirectos de la morbilidad y la mortalidad prematura, atribuible al tabaco, pone de manifiesto que estos costes son casi once veces más elevados que los beneficios que produce.

El tabaco causa en España elevadas pérdidas humanas. A las 46.226 muertes (1992) producidas por el tabaco, de las que más de 15.000 fueron prematuras y ocasionaron pérdidas considerables en años potenciales de vida, hay que añadir el elevado coste económico generado.

Un tercio de estas muertes fueron prematuras (entre población de 35 a 64 años), con la consiguiente pérdida en años potenciales de vida (entre 10 y 20 años)

A los gastos sanitarios ocasionados por las estancias hospitalarias (250.000 millones de pesetas en 1993) habría que añadir los producidos por la asistencia extrahospitalaria, el gasto farmacéutico, los gastos sociales ocasionados por las pensiones e invalideces, el absentismo laboral, los accidentes y las lesiones que sufre más frecuentemente la población fumadora.




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