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El Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI)
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 30 de enero 2016
El síndrome de las piernas inquietas (SPI; restless legs syndrome, RLS en inglés) es una enfermedad en la que se nota una sensación extremadamente molesta en las piernas mientras se está sentado o acostado. Habitualmente esta enfermedad hace que el paciente sienta ganas de levantarse y caminar, ya que al hacerlo, desaparece la sensación molesta.


El síndrome de las piernas inquietas puede afectar a alrededor de 1,5 millones de españoles de ambos sexos. Puede comenzar a cualquier edad y suele empeorar con el paso de los años. Este síndrome puede interrumpir el sueño, produciendo somnolencia durante el día, y hacer difíciles los viajes.

Pueden recomendarse tanto la medicación como otras varias medidas y modificaciones del estilo de vida para ayudar a aliviar las molestias producidas por el síndrome de las piernas inquietas.

Causas
En muchos casos no existe causa conocida para el síndrome de las piernas inquietas. Se sospecha que la enfermedad puede ser debida a un desequilibrio del neurotrasmisor cerebral dopamina. Este compuesto es el mensajero del control de los movimientos musculares.

El SPI aparece en la misma familia hasta en la mitad de los pacientes que lo padecen, en particular si comienza a edades jóvenes. Se han identificado lugares en los cromosomas donde parece haber presentes genes del SPI. En general el estrés empeora el SPI.

El embarazo o los cambios hormonales parecen empeorar transitoriamente el SPI. Algunas mujeres embarazadas experimentan SPI por primera vez, especialmente durante el tercer trimestre. Sin embargo, en la mayoría de estas mujeres, los signos y los síntomas desaparecen generalmente alrededor de un mes después del parto.

En la mayoría de pacientes, el SPI no está relacionado con una enfermedad subyacente grave, aunque en ocasiones el SPI acompaña a otras enfermedades como las siguientes:

- Neuropatía periférica. Esta lesión de los nervios de las manos y los pies se debe en ocasiones a enfermedades crónicas como la diabetes o el alcoholismo.
- Deficiencia de hierro. Aun sin anemia, la deficiencia de hierro puede producir o empeorar el SPI.
- Insuficiencia renal. En presencia de insuficiencia renal se puede padecer deficiencia de hierro, de manera que se puede desarrollar un SPI.

Las personas que padecen SPI y una enfermedad asociada suelen desarrollar rápidamente los signos y los síntomas. Por el contrario, la enfermedad progresa más lentamente en las personas con un SPI no relacionado con otro problema de salud.

Signos y síntomas
Los pacientes típicamente describen la sensación desagradable en las piernas como una sensación “profunda, progresiva, hormigueante, temblorosa, quemante o dolorosa” en la pantorrilla, los muslos, los pies o los brazos. En ocasiones la sensación desafía cualquier descripción. En general, los pacientes no describen su enfermedad como un calambre muscular o el entumecimiento.

Entre las características comunes de los signos y los síntomas se encuentran las siguientes:

- Se originan durante la inactividad. La sensación típicamente comienza cuando se está sentado o acostado durante un periodo de tiempo prolongado, como en un viaje el coche o en un avión, o viendo una película de cine.
- Se alivia con el movimiento. La sensación del SPI se alivia cuando uno se levanta y se mueve. Los pacientes combaten la sensación de piernas inquietas de varias formas: estirando y encogiendo las piernas, caminando, haciendo ejercicios. Es ese deseo intenso de moverse el que da nombre al síndrome de las piernas inquietas.
- Empeoramiento de los síntomas por la tarde. Típicamente los síntomas no se notan durante el día, sino que se notan principalmente por la noche.
- "Tirones" de piernas por la noche. El SPI se asocia con el trastorno del movimiento periódico de las piernas (TMPP). Si bien los médicos llamaban a este trastorno mioclono, actualmente se le denomina TMPP. En este trastorno se flexionan y extienden involuntariamente las piernas mientras se duerme, sin ser consciente de que se hace, lo que con frecuencia resulta en un sueño nocturno inquieto que también molesta al compañero de cama. Durante la noche pueden ocurrir cientos de estos movimientos de contracción y extensión. Si se padece un SPI severo, estos movimientos involuntarios también pueden ocurrir mientras se está despierto. El TMPP es común entre los adultos de más edad, aun sin SPI y no siempre interrumpen el sueño. Más del 80% de las personas con SPI también experimentan TMPP.
Muchas personas con SPI encuentran dificultades para dormirse o seguir durmiendo. El insomnio puede conducir a una excesiva somnolencia diurna, pero el SPI puede impedir también disfrutar de la siesta.

Aunque el SPI no conduce a otras complicaciones graves, los síntomas pueden variar de ligeros a incapacitantes. De hecho, es común que los síntomas fluctúen en severidad y ocasionalmente los síntomas desaparecen durante ciertos periodos de tiempo.

El SPI puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. Muchos adultos con SPI pueden recordar que cuando eran niños padecieron dolores de crecimiento o acordarse de que sus padres les hacían masajes en las piernas para ayudarlos a dormir. Este síndrome es más común con el caso de los años.

Detección y diagnóstico
Si usted cree que padece el SPI, consulte con su médico. El diagnóstico suele realizarse mediante la historia clínica y el interrogatorio, con preguntas del tipo de las siguientes:

- ¿Experimentan una sensación desagradable, de hormigueo, progresiva, en las piernas, que le producen tener que moverse inmediatamente?
- ¿El movimiento ayuda a aliviar las sensaciones?
- ¿Estas sensaciones las nota más cuando está sentado o por la noche?
- ¿Con frecuencia tiene dificultades para dormirse o seguir durmiendo?
- ¿Su pareja le ha dicho que flexiona y extiende las piernas o los brazos cuando está durmiendo?
- ¿Hay algún otro miembro de su familiar afectado por las piernas inquietas?

Tratamiento

Entre los fármacos empleados para el tratamiento del SPI se encuentran los siguientes:

- Antiparkinsonianos
- Opiáceos
- Relajantes musculares y medicamentos para dormir
- Antiepilépticos

Puede ser necesario probar más de un fármaco antes de encontrar la mejor medicación y la mejor dosis para cada paciente. La combinación de fármacos parece funcionar mejor.


Auto-ayuda
Llevar a cabo unos sencillos cambios en el estilo de vida puede jugar un importante papel en el alivio de los síntomas del SPI. Estos cambios pueden reducir la actividad extra de las piernas:

- Tomar analgésicos
- Baños y masajes
- Compresas frías o calientes
- Técnicas de relajación como la meditación o el yoga
- Establecer una buena higiene para dormir
- Ejercicio
- Evitar la cafeína
- Evitar el tabaco y el alcohol
- Mantenerse mentalmente alerta por la tarde

Vivir con el SPI

Generalmente el síndrome de las piernas inquietas es una enfermedad para toda la vida. Vivir con el SPI significa desarrollar estrategias de adaptación que funcionen para cada uno. La Fundación para el Síndrome de las Piernas Inquietas recomiendas las siguientes estrategias:

- Hablar sobre el SPI
- No enfrentarse al SPI
- Llevar un diario del sueño nocturno
- Subir las alturas
- Estiramientos durante el día
- Buscar ayuda




Comentarios

zayra
2017-05-24 07:50:14
hola, buen dia, tengo una pregunta, ESTE SÍNDROME SE TRASLADA A MIEMBROS SUPERIORES? , Me inicio hace como 10 años en las piernas pero desde hace un par de años he sentido los síntomas en miembros superiores. Es una necesidad de estirar los brazos para liberar energia que si se acumula es sumamente incomoda,


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