Artículos de Medicina 21


24 de mayo: Día Mundial de la Epilepsia
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 24 de mayo 2011
El reconocimiento de las crisis y el conocimiento de qué hacer es importante puesto que es muy fácil confundir las crisis con otras enfermedades

Convulsiones generalizadas tónico-clónicas (Gran mal)

Cómo es la crisis:

Grito súbito, caída, rigidez, seguidos de espasmos musculares, respiración superficial o ausencia temporal de la respiración, piel azulada, posible pérdida del control de la vejiga o el intestino.

Las convulsiones generalmente duran un par de minutos. Luego vuelve la respiración normal.

Puede haber cierta confusión y/o fatiga, seguida de la recuperación total de la consciencia.

Qué hacer:

Buscar una identificación médica.

Proteger de los posibles riesgos cercanos.

Aflojar la ropa, corbatas, cinturón.

Proteger la cabeza de posibles lesiones.

Poner a la persona de lado para mantener despejadas las vías aéreas, a menos que haya lesión.

Tranquilizar cuando vuelva la consciencia.

Si la única convulsión dura menos de 5 minutos, consultar si se acude a un servicio de urgencias. Si existen múltiples convulsiones o si una convulsión dura más de 5 minutos llamar a una ambulancia. Si la persona está embarazada, lesionada o es diabética, avisar a una ambulancia.

Qué no hacer:

No poner ningún objeto duro en el interior de la boca. No intentar sujetar la lengua, ya que se la podría tragar.

No intentar dar líquidos durante la convulsión o inmediatamente después.

No utilizar respiración artificial a menos que la respiración esté ausente tras la desaparición de los espasmos musculares, o a menos que se haya inhalado agua.

No sujetar con fuerza.

Crisis de ausencias (Pequeño mal)

Cómo es la crisis:

Mirada fija, que empieza y termina bruscamente, que dura solo unos pocos segundos, más frecuentemente en niños. Puede estar acompañada de parpadeo rápido, algunos movimientos bucales de masticación. El niño o el adulto no es consciente de lo que hace durante la crisis, pero vuelve inmediatamente a la consciencia plena una vez ha pasado la crisis. Puede producir dificultades de aprendizaje si no se reconoce y se trata.

Qué hacer:

No es necesaria ninguna ayuda, pero si es la primera observación de una crisis, es recomendable la consulta con el médico.

Crisis parciales simples

Cómo es la crisis:

Los espasmos pueden empezar en una zona del cuerpo, pierna, brazo o cara, que no puede ser detenida a pesar de que la persona está despierta y consciente. El espasmo puede desplazarse de una zona del cuerpo a otra y en ocasiones se extiende hasta llegar a ser una convulsión generalizada.

Las crisis sensoriales parciales pueden no ser evidentes para un observador externo. La persona experimenta un entorno distorsionado. Puede ver u oír cosas que no existen, puede sentir temor, alegría, tristeza o ira inexplicables. Puede haber náuseas, notarse mal olor y una sensación como de estómago “vacío”.

Qué hacer:

No es necesaria la asistencia médica a menos que la crisis se convierta en convulsiva, en donde hay que seguir las recomendaciones de las crisis convulsivas tipo gran mal. Solo es necesaria la tranquilización y el apoyo emocional. Se recomienda la consulta con el médico.

Crisis parciales complejas (Crisis psicomotoras o del lóbulo temporal)

Cómo es la crisis:

Generalmente empieza con fijación de la mirada, seguida  de masticación o de una actividad aleatoria. La persona no parece consciente de lo que le rodea, parece aturdida y masculla palabras ininteligibles. No responde. Acciones torpes, no dirigidas. Puede coger ropa, objetos, intenta quitarse la ropa. Puede correr, parecer preocupado. Puede luchar u oponer resistencia.

Una vez establecido el patrón, en cada crisis suele aparecer el mismo conjunto de acciones. Dura pocos minutos, pero la confusión poscrisis puede ser sustancialmente más prolongada. No hay recuerdo de lo que ha ocurrido durante las crisis.

Qué hacer:

Hablar despacio y tranquilizar al paciente y a los demás. Guiar suavemente alejando al paciente de los posible peligros. Quedarse con la persona hasta que sea plenamente consciente del entorno. Ofrecerse a acompañarlo a casa.

Qué no hacer:

No agarrar fuertemente, a menos que haya peligro importante, por ejemplo el borde de un acantilado o un coche que se acerca. No intentar evitar que se mueva. No gritar. No esperar que obedezca instrucciones verbales concretas.

Convulsiones atónicas (Ataques con caída)

Cómo es la crisis:

Un niño o un adulto sufre un colapso brusco y cae. Tras 10 segundos a un minuto se recupera, retorna su consciencia y puede ponerse en pie y caminar de nuevo.

Qué hacer:

No es necesaria la asistencia médica a menos que se lesiona cuando se cae, pero el niño debería ser visitado por un médico especialista.

Crisis mioclónicas

Cómo es la crisis:

Espasmos musculares bruscos, breves y masivos que pueden afectar a todo el cuerpo o a grandes áreas del cuerpo. Puede producir que una persona deje caer lo que lleva consigo o que se caiga de una silla.

Qué hacer:

No es necesaria la asistencia médica, pero es recomendable la consulta con el especialista.

Espasmos infantiles

Cómo es la crisis:

Series de movimientos bruscos, rápidos que empiezan entre los 3 meses y los 2 años de edad. Si el niño está sentado, la cabeza cae hacia delante y los brazos se flexionan hacia delante. Si el niño está acostado, las rodillas se flexionan y elevan y la cabeza y los brazos se flexionan hacia delante como si el niño quisiera que lo cogieran en brazos.

Qué hacer:

Consultar con el médico.




Comentarios

Ana Cáceres
2011-05-24 08:04:55
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