Artículos de Medicina 21


Qué debemos saber sobre el SIDA
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 30 de noviembre 2016
El SIDA fue detectado a principios de la década de los 80 y, desde entonces, ha supuesto un problema de salud importante, tanto por su trascendencia sanitaria como por su repercusión social.

El SIDA existe entre nosotros. No es una de las enfermedades más frecuentes, pero es una enfermedad grave que puede conducir a la muerte, pues aún no se conoce ningún tratamiento causal definitivo.

La existencia del SIDA es ampliamente conocida. Un exceso de confianza, pensando que no nos puede afectar directamente o que es cosa de unos cuantos, es dar la espalda a la realidad. Este argumento puede parecer tranquilizador, pero no resulta útil ni provechoso. Por otro lado, exagerar el carácter contagioso del SIDA y adoptar una actitud restrictiva sería perjudicial para nosotros mismos y para los demás.

Para afrontar los retos que este problema de salud plantea es imprescindible no renunciar a la información, pues nos llevará a comprender cuáles son las situaciones de riesgo de contagio y cuáles son las medidas de prevención más adecuadas para cada una de ellas.

¿Qué es el SIDA?

A menudo se utiliza la palabra SIDA para nombrar todo lo que está relacionado con la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV o VIH), pero no es correcto. Sólo se llama SIDA a la fase más avanzada de la infección, cuando las defensas han disminuido como consecuencia de la acción del virus sobre el sistema inmunitario, y la persona presenta infecciones oportunistas y otras enfermedades.

Sólo se llama SIDA a la fase más avanzada de la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV).

¿Cómo actúa el HIV?

El virus del SIDA penetra en las células del cuerpo humano, entre ellas las células del sistema inmunitario, invadiéndolas.

Una vez en el interior de las células, el virus puede actuar de dos maneras:

Puede quedar aletargado durante un largo período de tiempo, o
Puede multiplicarse y destruir las células. De esta manera altera la respuesta del sistema inmunitario, que pierde su capacidad para defenderse de los gérmenes (por lo que hay más infecciones) y para destruir les células defectuosas que se forman en el propio organismo (por lo que hay más posibilidad de desarrollar un cáncer).

Este comportamiento del virus, pues, facilita la aparición de las enfermedades que caracterizan al SIDA: las infecciones, llamadas oportunistas precisamente porque si la inmunidad funciona bien no se desarrollan, y también algunos cánceres.

El virus del SIDA destruye las células, facilitando la aparición de infecciones oportunistas, determinados tipos de cánceres y alteraciones neurológicas.

Por otro lado, si el virus afecta a las células del sistema nervioso, aparecen enfermedades neurológicas que pueden evolucionar y producir una alteración grave de la conciencia, incluso demencia.

En resumen, las enfermedades más características del SIDA, que pueden presentarse de forma conjunta o alternativa, son:

- Las infecciones llamadas oportunistas (porque se producen cuando el sistema inmunitario se encuentra afectado).

- Determinados tipos de cánceres.

- Las alteraciones neurológicas.


¿Para qué sirve el sistema inmunitario?

El medio en el que vivimos está lleno de microbios, y algunos son peligrosos para nuestro organismo. A pesar de la función protectora de la piel y de las mucosas, algunos microbios pueden penetrar en el cuerpo y llegar a la sangre. Las células del sistema inmunitario actúan en la sangre, y en buena parte de los casos evitan las enfermedades que los gérmenes provocan. Las células de la inmunidad también destruyen las células anormales, como las células cancerosas.

¿Cómo se detecta la presencia del virus en la sangre?

Cuando el virus del SIDA (VIH) entra en el organismo humano es reconocido como un intruso, y las células del sistema inmunitario producen anticuerpos contra él para neutralizarlo. Aunque no se consiga destruir el virus, en cualquier caso los anticuerpos pueden ser detectados por las pruebas de laboratorio.

La prueba más utilizada se realiza a partir de una simple muestra de sangre. Esta primera prueba sirve para saber si la persona ha estado o no infectada por el virus HIV. En la inmensa mayoría de los casos, los anticuerpos son detectables por medio de este procedimiento entre las 8 y las 12 semanas después del contagio.

       Si la prueba es positiva, decimos que la persona es SEROPOSITIVA.
       Si la prueba es negativa, decimos que la persona es SERONEGATIVA.

Como en todas las pruebas diagnósticas, en contadas ocasiones pueden darse resultados falsos positivos y falsos negativos:

Puede pasar que la persona no esté infectada y el resultado sea positivo. En este caso se trata de un resultado FALSAMENTE POSITIVO. Para evitar este fenómeno, es obligado confirmar los resultados de la prueba con otros métodos.

También puede pasar que el test resulte negativo, aunque la persona esté infectada. Esta situación, un FALSO NEGATIVO, es muy poco frecuente, pero se puede dar en algunos casos como, por ejemplo, si la prueba se ha realizado antes de que el organismo haya podido fabricar anticuerpos detectables.

Los anticuerpos del SIDA son detectables en sangre entre las 8 y las 12 semanas después del contagio

Un resultado SEROPOSITIVO no significa que la persona esté enferma de SIDA, pero sí que indica que ha estado en contacto con el virus, se ha infectado y lo puede transmitir. Por lo tanto, se tendrán que tomar las precauciones necesarias para disminuir los riesgos de evolución de la enfermedad y para evitar contagiar a otras personas.

Un resultado SEROPOSITIVO no significa que la persona esté enferma de SIDA, pero sí que indica que ha estado en contacto con el virus, se ha infectado y lo puede transmitir

¿Es importante hacerse la prueba del SIDA?

La prueba es simplemente un análisis de sangre que se hace para detectar si estamos o no infectados por el virus. Por eso, solo tiene sentido hacerse la prueba si la persona cree que se ha expuesto al contagio.

En el caso que se haya producido una exposición al contagio, es conveniente que antes de hacerse la prueba cada persona pueda valorar las ventajas y los inconvenientes de conocer la verdad, ya que un resultado positivo puede producirle un impacto emocional importante.

Un resultado positivo puede producir un impacto emocional importante

Resultado positivo

Entre las ventajas de conocer la verdad, cuando la prueba es positiva, están poder hacer planes de futuro, en consonancia a la nueva realidad de la persona.

Permite reforzar las medidas preventivas para evitar el contagio a otras personas.

El saber la verdad permite cuidarse y contribuir a prevenir las complicaciones de la enfermedad.

De todas formas, aunque hacerse la prueba es relativamente sencillo, aceptar con serenidad un resultado positivo requiere una notable madurez.

El saber la verdad permite cuidarse y contribuir a prevenir las complicaciones de la enfermedad, evitar el contagio a otras personas y poder hacer planes de futuro

Es fundamental pedir orientación y ayuda a un profesional sanitario de confianza. El profesional, que puede ser el médico de cabecera, mantendrá la confidencialidad del resultado. Además, puede ofrecer a la persona portadora del virus el soporte psicológico y las orientaciones convenientes para ayudarla en estos momentos.

También algunas asociaciones proporcionan estos consejos y recomendaciones a las personas interesadas.

Resultado negativo

Un resultado negativo representa un alivio para la persona que se realiza la prueba, pero no implica ninguna certeza para el futuro si se continúan manteniendo conductas de riesgo de contagio.

Para seguir teniendo un resultado negativo es necesario evitar o prevenir las conductas de riesgo.

Qué hacer para no contagiarse por el VIH

Para poder aplicar medidas de prevención para evitar el contagio por el virus, es necesario conocer dos cosas:

- Tener presente cuáles son los mecanismos de transmisión.

- Saber diferenciar las situaciones en que el riesgo es muy elevado de aquéllas en las que el riesgo es muy remoto o incluso inexistente.

La comprensión adecuada de los mecanismos de transmisión del SIDA nos puede ayudar, no solamente a evitar el contagio, sino también a saber convivir con un problema de salud presente en nuestro entorno.

Para prevenir el contagio del virus se debe conocer cómo se transmite y cuáles son las situaciones de riesgo.


Prevención de la transmisión por sangre

Prevención en el consumo de drogas infectadas

El hecho de compartir agujas, jeringas u otros instrumentos contaminados necesarios para la inyección de drogas, es la causa más importante de transmisión del SIDA en nuestro país.

La causa más importante de transmisión del SIDA en nuestro país es el compartir agujas, jeringas u otros instrumentos contaminados necesarios para la inyección de drogas

El consumo de drogas es un problema de salud por sí mismo. Pero si la persona no deja las drogas, conviene que se proteja de las infecciones añadidas, como seria el caso del SIDA.

NO se deben compartir nunca los instrumentos que sirven para inyectarse drogas, porque la cantidad de sangre que queda en una aguja y en una jeringa puede ser suficiente para transmitir el virus. Aunque el riesgo de transmisión es más elevado cuando se comparte este material repetidamente, una sola vez puede ser suficiente para infectarse.

Se han de utilizar jeringas de un solo uso. Actualmente hay programas de intercambio de jeringas (PIX), que consisten en entregar el material de inyección usado a cambio de una aguja y una jeringa nueva.

Si no se puede disponer de jeringuillas estériles, éstas se han de desinfectar:

Primero, se lavan con agua para eliminar los posibles restos de sangre.

Después se sumergen y se llenan de lejía diluida en agua.

Posteriormente se agitan durante treinta segundos y se llenan y vacían repetidamente con esta solución (al menos 2 veces), utilizando el émbolo.

Finalmente, se vuelven a lavar con agua abundante.

Otra medida de prevención es la substitución de la droga inyectada por metadona oral (programas de mantenimiento con metadona).

Prevención en otras situaciones

Los instrumentos que sirven para perforar la piel - en acupuntura, tatuajes o perforación de orejas, por ejemplo – deben ser desechables o esterilizarse correctamente, pues pueden trasmitir el HIV si se han utilizado previamente en una persona infectada.

NO se deben compartir los objetos de uso personal, como cepillos de dientes, hojas de afeitar, etc.

Desde 1986, se controlan todas las donaciones de sangre. Por este motivo, las transfusiones y el tratamiento con productos derivados de la sangre prácticamente NO tienen ningún riesgo de transmitir el virus.

También se analiza la presencia del HIV en todas las donaciones de tejidos y órganos para transplantes, y de semen para inseminación artificial.

La sangre o productos derivados para transfusión, los órganos donantes para trasplante y el semen para inseminación artificial se analizan y NO presentan riesgo de contagio hoy en día

Prevención en la transmisión sexual

Es muy importante saber que:

Cualquier persona que mantenga relaciones sexuales de penetración con otra persona sin ningún tipo de prevención puede infectarse por el HIV, si la pareja se encuentra infectada.

En la mayoría de los casos, por el aspecto externo, no se puede saber si una persona esta infectada por el HIV.

Aunque cuántas más relaciones sexuales de riesgo se tengan sin precaución la probabilidad de infección es más grande, la existencia de una sola relación puede ser suficiente para adquirir el virus.

La seguridad frente al contagio sexual es total si se evitan las relaciones sexuales de penetración. Los besos, las caricias y la masturbación mutua no transmiten el virus.

El preservativo es un método eficaz para prevenir la infección por microorganismos de transmisión sexual, entre ellos el HIV. Por eso se ha de utilizar siempre en las relaciones en que haya penetración, ya sea anal o vaginal.

Esta demostrado que el preservativo es un método efectivo para prevenir la infección por microorganismos de transmisión sexual (gonorrea, herpes, hepatitis B, etcétera). Por eso se ha de utilizar siempre en todas las relaciones en que haya penetración, ya sea anal o vaginal.

Si la persona ya esta infectada, el preservativo evitara el riesgo de contagiar a la pareja y de volverse a infectar por el HIV, si la pareja está infectada. El hecho de volverse a infectar por el virus (reinfección) puede contribuir a un desarrollo más rápido del SIDA.

La reinfección por el HIV puede contribuir a un desarrollo más rápido del SIDA

¿Cómo se utiliza ADECUADAMENTE el preservativo masculino?

Hay que elegir un preservativo de látex que cumpla la normativa de la CE. Es importante tener en cuenta la fecha de caducidad, porque la resistencia del látex se puede reducir con el paso del tiempo.

Los preservativos se han de guardar en lugares secos y protegidos del calor, ya que con el calor se pueden deteriorar y romperse con facilidad.

La colocación es muy importante y tiene que hacerse al producirse la erección, antes de que se inicie la relación de penetración. El preservativo ha de deshacerse presionando con los dedos el receptáculo, de manera que cubra el pene hasta su base y que quede bien ajustado, para evitar que se desprenda.

El preservativo se ha de mantener hasta el final de la relación, y sacarlo cuando el pene aún conserva una cierta erección, para poder impedir que el semen caiga en el interior de la vagina o en el interior del recto.

Una vez sacado, se hará un nudo en el extremo abierto para evitar el derrame del semen, y se tirará a la basura.

Para cada penetración, hay que usar un preservativo nuevo.

Se ha de evitar la utilización de lubrificantes aceitosos como la vaselina, la parafina o la lanolina porque disminuyen la resistencia del látex. Es preferible utilizar lubrificantes acuosos como la glicerina.

Hay muchas maneras de expresarse sexualmente que no comportan riesgo de infección, como son las caricias, la masturbación mutua y los besos.

La prevención en la transmisión vertical

Cuando una mujer en edad fértil está infectada o no conoce su estado serológico, pero ha sido o es pareja sexual de un hombre infectado, o bien se inyecta o se ha inyectado drogas, corre un riesgo importante de contagiar a su hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia materna.

Para evitar la transmisión del virus de una mujer seropositiva a su hijo, la medida de prevención más recomendable es no quedarse embarazada.

En el caso de que una mujer seropositiva ya se encuentre embarazada, el médico deberá asesorarla para que ella pueda decidir libremente si quiere continuar el embarazo. Cabe recordar que se puede recurrir al aborto terapéutico para finalizar la gestación durante las primeras veintidós semanas del embarazo.

Si la mujer quiere ser madre y desea continuar el embarazo, puede seguir un tratamiento específico con fármacos antiretrovirales durante la gestación, para reducir el riesgo de transmisión del HIV al bebé. Su ginecólogo es la persona encargada de prescribir este tratamiento y de controlar regularmente cómo se desarrolla el embarazo.

La medida de prevención más recomendable para que una mujer seropositiva evite la transmisión del virus a su hijo es no quedarse embarazada.

No es recomendable la lactancia materna, porque el HIV pasa de la madre al niño a través de la leche.

Medidas generales de prevención del SIDA

Como medidas generales para no contagiarse por el virus, la higiene es imprescindible.

En los servicios de atención al público que trabajen o utilicen instrumentos que pueden estar en contacto con la sangre, hay que exigir una elemental regla de higiene: LA ESTERILIZACIÓN del instrumental o su DESINFECCIÓN antes de cada uso. De esta manera, perforarse la oreja, tatuarse, depilarse eléctricamente... no será un peligro.

En los servicios médicos y odontológicos, y en tratamientos de acupuntura, hay que tener en cuenta el seguimiento de una correcta higiene y hacer servir en cada visita instrumentos debidamente desinfectados/esterilizados.

En casa, constituye una medida de higiene básica el hecho de que cada miembro de la familia utilice de forma personal los útiles de limpieza corporal, como son los cepillos de dientes, las hojas de afeitar, etc.

La higiene es imprescindible para evitar el contagio por el virus

De todas formas, el riesgo de contagio a través de objetos domésticos, si se convive con una persona infectada, si es que lo hay, es muy bajo. La cantidad de sangre que puede haber en una hoja de afeitar o en un cepillo es muy escasa y, además, el virus del SIDA es muy poco resistente a las condiciones ambientales.




Comentarios

jose
2012-12-20 07:15:10
Deberian los Medicos crear una teoria de alerta para evitar el contagio cuando ya el paciente haya sido diagnosticado con la enfermedad.dando señales del comportamiento del enfermo,ej:La persona canbia de color de piel entre otros.

mercesdes
2010-02-24 12:54:43
sinceramente esto del sida ya es uma tomadera de pelo a toda la humanidad, ya que son muchos años y todavia nose profundiza mas sobre este temas tratandose de un retrovirus esto seria muy facily aislarlo estudiando mas las celula en que este virus se fuciona , las fARMACEUTICAS Y LABORATORIOS DEL MUNDO INTERESES POLITICOS OMS SON UNA PARAFERNALIA DE LA EMBAUCACION QUE JUEGA CON LA SALUD MUNDIAL DE LA HUMANIDAD , ACABEN CON ESTA EPIDEMIA COMO HAN HECHO CON OTROS VIRUS EN EL MUNDO HAY CIENTIFICOS INMINENTES QUE PUEDEN ESTUDIAR Y ENFRENTAR ESTA PANDEMIA CON EXIT.O


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