Artículos de Medicina 21


Cuando las manos tiemblan: la enfermedad de Parkinson
Autor: Dr. Salvador Giménez - 31 de octubre 2000
El cuadro clínico constituido por lentitud de movimientos (bradicinesia), junto con temblor de reposo y aumento del tono muscular (rigidez) fue descrito por vez primera en 1817 por un médico británico, Sir James Parkinson. El nombre de Enfermedad de Parkinson (EP) se usa para definir el síndrome descrito, cuando no se detectan para el mismo unas causas concretas

El cuadro clínico constituido por lentitud de movimientos (bradicinesia), junto con temblor de reposo y aumento del tono muscular (rigidez) fue descrito por vez primera en 1817 por un médico británico, Sir James Parkinson. El nombre de Enfermedad de Parkinson (EP) se usa para definir el síndrome descrito, cuando no se detectan para el mismo unas causas concretas. El nombre de Síndrome Parkinsoniano se emplea para describir el conjunto de signos y síntomas (esto es lo que significa síndrome) caracterizados por rigidez, temblor y torpeza motriz, cuando éste se debe a otras causas neurológicas.

Así por ejemplo hablaremos de Síndrome Parkinsoniano en una persona que tiene el temblor y la rigidez a causa de una Enfermedad de Azheimer, o en otra persona, la cual ha tomado medicamentos que producen estos síntomas como efectos secundarios. Reservaremos el nombre de Enfermedad de Parkinson para aquellos casos en que, en ausencia de otra enfermedad o causa, aparecen los síntomas referidos sobre movimiento, temblor y rigidez.

La importancia de diagnosticar uno u otro proceso recae en el distinto pronóstico. Lógicamente, el Síndrome Parkinsoniano ligado a otras enfermedades neurológicas tendrá el pronóstico correspondiente a la dolencia causal.

La Enfermedad de Parkinson genuina responde positivamente al tratamiento con un medicamento, llamado L-DOPA, el cual es el precursor de un neurotransmisor cerebral, la dopamina. Dicho neurotransmisor se encuentra alterado en la Enfermedad de Parkinzon. Pero otros cuadros de síndrome Parkinsoniano, por ejemplo el debido a la llamada Parálisis Supranuclear progresiva, no responden al tratamiento con L-DOPA. Otro ejemplo de Síndrome Parkinsoniano sería el debido a enfermedad vascular cerebral, el cual debe ser tratado, de forma prioritaria, como cualquier enfermedad vascular, previniendo las microembolias que dan lugar a los síntomas propios de los infartos cerebrales repetidos.

Sintomatología clínica

Las características propias de la Enfermedad de Parkinson son las siguientes:

·         Pobreza de movimientos, torpeza, lentitud. Los primeros síntomas suelen ser de este tipo: disminución de los movimientos faciales con poca expresividad, reducción del parpadeo espontáneo y del braceo durante la marcha, enlentecimiento al vestirse o asearse, pérdida de habilidad y destreza, trastornos de la escritura que se hace lenta y de trazos pequeños, dificultad para la masticación y la deglución. Disminución del tono de voz. Pérdida de la entonación al hablar. La marcha se hace más lenta con dificultades para los giros. En algunos casos, aceleración irrefrenable al andar, con dificultad para pararse.

·         Temblor, que al principio se interpreta como de nerviosismo. Suele ser temblor de reposo que, en las primeras fases, disminuye cuando se inicia un movimiento. Afecta a los brazos, y más tarde a las piernas.

·         Rigidez, aumento del tono muscular. Normalmente el paciente no lo valora, pero el médico lo descubre con facilidad cuando intenta mover pasivamente sus extremidades.

·         Otros síntomas: depresión, llanto, insomnio, pérdida de apetito, desorientación, trastornos de la memoria y de la concentración, aumento de la secreción sebácea de la piel de la frente y de la cara, trastornos de la micción, dificultad para tragar.

Tratamiento

El tratamiento de la Enfermedad de Parkinson tiene una base extremadamente racional. La degeneración de un grupo de neuronas situadas en una zona del cerebro llamada "sustancia negra" da lugar a la enfermedad. La degeneración se aprecia por la reducción, en más de un 80 %, del neurotransmisor que dichas neuronas emplean para comunicarse: la dopamina. El tratamiento consiste en aumentar la producción de dopamina, y para ello se administran al paciente tres tipos de sustancias:

1)     La L-dopa, precursor de la dopamina,

2)     Los inhibidores de la decarboxilasa, el enzima que aceleraría excesivamente el proceso, y

3)     Los favorecedores de la transmisión de la dopamina: bromocriptina, lisuride y pergolide.

Otros fármacos que se aconsejan como complementarios son la selegilina y los agentes antioxidantes, como la vitamina C y la vitamina E. Todos ellos parecen actuar retrasando el curso de la enfermedad.

La L-dopa es el fármaco más importante en el tratamiento de la Enfermedad de Parkinson, pero no está exenta de complicaciones. Aproximadamente la mitad de los usuarios, a los 3 - 5 años de tomar L-dopa, presentan fluctuaciones en la movilidad, pérdida progresiva de respuesta al fármaco, movimientos anormales y trastornos del psiquismo. Las fluctuaciones de la movilidad ocasionan los llamados periodos on-off, de buena y mala movilidad en forma alternante. A veces el "off" se produce al cabo de 2-3 horas de la toma, lo que incita a menudear las administraciones. Ello es una mala técnica: lo adecuado no es aumentar la frecuencia de las tomas (pues cada toma provoca un nuevo periodo "off") sino manejar formas de absorción retardada y combinar los fármacos favorecedores antes comentados (lisuride, pergolide, bromocriptina).




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