Enfermedades - Cardiopatias


El café “a la turca” explicaría la buena salud cardiovascular de los ancianos de la isla de Icaria (Grecia)
20 de marzo 2013
Sólo un 0,1% de los europeos vive más de 90 años; no obstante, en la isla griega de Icaria, la cifra de nonagenarios es del 1%, lo que le convierte en el territorio con mayor esperanza de vida del planeta. Además, la mayoría de isleños suelen vivir sus prolongadas vidas con buena salud. Durante años, los investigadores han estudiado los hábitos de vida de los habitantes de Icaria para descubrir la clave de esta prolongada longevidad. Una de las respuestas podría estar en algo tan simple como el café.

El café a la turca.
El café “a la turca” o café turco era la forma original de servir café antes de que se inventasen las cafeteras a presión a comienzos del siglo XIX. Consiste en hervir los granos de café molido en lugar de prepararlo con una cafetera a presión. El café debe servirse poco antes de romper a hervir, y debe dejarse reposar para que el poso quede en el fondo. El café comenzó a producirse a finales del siglo XV en Yemen: el puerto yemenita de Moja, o Mocha, en el Mar Rojo, se convirtió durante los siglos XVI y XVII en el principal exportador de café del mundo (hoy día no queda nada del cultivo del café en Mocha). Hacia comienzos del XVI, el consumo de café se había extendido por Arabia y Egipto, de donde pasó a Turquía y al resto del mundo. En la actualidad, el comercio y exportación de café es la industria que mueve más millones de dólares al año, sólo superada por la industria del petróleo.

El café a la turca es consumido en el Magreb y en el Mashreq, Oriente Medio, Cáucaso, Turquía y en los Balcanes, en su mayor parte territorios pertenecientes al antiguo imperio otomano. En Serbia, Croacia, Bulgaria y Eslovenia se le llama “café turco”; en Grecia, “café griego” pero también “café turco”.

El café, protector de enfermedades cardiovasculares.
Un equipo de investigadores de la facultad de medicina de la Universidad de Atenas estudiaron a un grupo de ancianos de la isla de Icaria (de edades comprendidas entre los 66 y los 91 años) con el fin de elucidar si el consumo de café tenía algún efecto, positivo o negativo, en su salud cardiovascular. En concreto, investigaron posibles asociaciones entre consumo de café y la función del endotelio de los participantes en el estudio. El endotelio es una capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos, y que puede ser dañado por diversos hábitos como por el ejemplo el tabaquismo. Los investigadores se centraron en el café para comprobar la validez de estudios recientes que afirman que un consumo moderado de café puede reducir ligeramente el riesgo de cardiopatía coronaria y que puede ejercer efectos positivos en el endotelio, además de reducir la mortalidad por todas las causas.

De una muestra de 673 habitantes de Icaria mayores de 65 años, se escogieron al azar 71 hombres y 71 mujeres. Se tomaron medidas de su estado de salud (tensión arterial, diabetes) y se comprobaron sus hábitos vitales y su endotelio. Se analizaron también el tipo de cafés tomados por los participantes. Más de un 87% tomaba a diario café turco. Los participantes que tomaban café turco tenían el endotelio en mejores condiciones que los que tomaban otros tipos de café (solubles, cafetera). Incluso en aquellos participantes que tenían hipertensión, el consumo de café turco estaba asociado con una mejor función endotelial.

Los investigadores concluyen por tanto que el café preparado “a la turca” es rico en polifenoles y antioxidantes pero sólo contiene una cantidad moderada de cafeína, con lo que aporta los efectos beneficios pero no los inconvenientes asociados a otros tipos de café.

Fuente:   Vascular Medicine


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