Enfermedades - Alzheimer


Investigan el potencial contra el Alzheimer de una planta empleada en medicina tradicional africana
8 de agosto 2014
Durante siglos, los sanadores de Sao Tome e Príncipe, una isla situada frente a la costa occidental de África, habían recetado a sus pacientes hojas y corteza cata-manginga, un compuesto extraído de la planta voacanga africana contra la inflamación y para ciertos trastornos mentales. Una investigación publicada recientemente ha demostrado que el poder de esta planta no es simple folclore: la Voacanga Africana contiene un principio activo que protege a las células de una vía molecular asociada al Alzheimer, al Párkinson y a la neurodegeneración provocada por un infarto cerebral.

Potencial antineurodegenerativo: la Voacanga Africana.
Los resultados del estudio, llevado a cabo por investigadores portugueses y estadounidenses, han sido publicados esta semana en Journal of Ethnopharmacology. Los investigadores comenzaron por estudiar siete extractos procedentes de cinco especies de plantas de Sao Tome e Príncipe. Tres de estas cinco plantas eran empleadas en medicina tradicional y los sanadores locales afirmaban que tenían efectos en el sistema nervioso. Los investigadores del centro Salk sometieron a cada muestra a una serie de ensayos con células vivas humanas y de ratones con el fin de poner a prueba su potencial anti neurodegeneración, en concreto su capacidad de proteger a las células contra el estrés por oxidación, un subproducto del metabolismo que puede provocar daños en el ADN y que ha sido asociado a neurodegeneración relacionada con el envejecimiento. Un segundo ensayo comprobó las capacidades anti inflamatorias de los compuestos, y un tercero mesuró si las muestras podían bloquear la acumulación de péptidos de beta amiloides, uno de los factores principales relacionados con la enfermedad de Alzheimer.

Una de las muestras se mostró particularmente potente, incluso en su forma más diluida: la Voacanga africana. Su efecto anti inflamatorio y neuroprotectivo se debía principalmente a una molécula, denominada voacamina. El compuesto no ha sido probado aún en animales de laboratorio pero los resultados del primer ensayo indican que podría tener potencial farmacológico para el tratamiento del Alzheimer, el Parkinson o el infarto cerebral.

Existen muy numerosas fuentes potenciales de fármacos en plantas que llevan siendo empleadas desde hace miles de años por parte de las comunidades indígenas. “No podemos probarlo todo, por lo que el mejor método de abordar la investigación de plantas para el desarrollo de nuevos fármacos es emplear el tesoro de conocimientos acumulado por sanadores locales para orientarnos en nuestras investigación y ayudarnos a escoger qué estudiar empleando nuestras modernas técnicas. De este modo, no nos limitaremos a dar palos de ciego”, comentan los autores de la investigación.

Fuente:   Journal of Ethnopharmacology


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