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Tratamiento farmacológico de la hipertensión
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 9 de diciembre 2011
El tratamiento farmacológico de la hipertensión tiene como objetivo proteger frente a las enfermedades cardiovasculares mediante la reducción progresiva de la presión arterial

El tratamiento farmacológico de la hipertensión tiene como objetivo proteger frente a las enfermedades cardiovasculares mediante la reducción progresiva de la presión arterial. Actualmente, se dispone de diferentes tipos de fármacos para el tratamiento de la hipertensión. Entre los mismos encontramos:

- Diuréticos

- Beta-bloqueantes

- Antagonistas del calcio

- Inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina

- Alfa-bloqueantes

- Antagonistas de los receptores de la angiotensina II

La elección de un determinado fármaco antihipertensivo está en función del grado de aumento de la presión arterial, de la presencia de lesión de los órganos diana (órganos que se afectan con la hipertensión como el corazón o los riñones) y de la presencia de otros factores de riesgo. Así, si además de la hipertensión se padece diabetes mellitus, insuficiencia cardíaca y/o insuficiencia renal, el tratamiento debe conseguir rebajar y mantener las cifras de presión arterial por debajo de 130/85 mmHg, es decir, de 130 mmHg en cuanto a presión sistólica y de 85 mmHg en cuanto a presión diastólica (cifras inferiores a las recomendables para la población general, que son de 140/90 mmHg).

En algunos casos el médico puede considerar necesario combinar varios de estos medicamentos para conseguir mantener la presión arterial bajo control.

Consejos para seguir el tratamiento de la hipertensión

- No tenga miedo a la hipertensión. Tiene tratamiento.

- Siga las sencillas recomendaciones que le hace su médico. Medidas simples como reducir la sal o bajar de peso, pueden dar buen resultado.

- Utilice hierbas, especias o sustitutos de la sal para aumentar el sabor de los alimentos y facilitar el seguir una dieta sin sal.

- No todos los pacientes con hipertensión necesitan tomar tratamiento farmacológico. Algunos pueden necesitar otros medicamentos distintos de los antihipertensivos.

- No vaya de un médico a otro en busca de un medicamento “milagroso” rápido y fácil. Consulte con su médico periódicamente y siga el plan de tratamiento.

- No pida a su médico un determinado medicamento porque haya oído o leído que le va bien a otros, ya que uno de estos “fármacos maravillosos” puede ser negativo para usted. Deje que su médico decida qué medicamento es bueno para usted y colabore con él en esta decisión.

- Si está tomando medicamentos, tenga paciencia y no interrumpa el tratamiento. Si aparecen efectos secundarios, consulte con su médico.

- Dele tiempo al fármaco para que desarrolle su acción. Puede tardar varias semanas en hacerlo, pero los resultados finales justificarán su paciencia.

- No se desanime si debe ser tratado por un periodo de tiempo indefinido. Algunos pacientes reducen las dosis de su medicación tras la normalización de la presión arterial durante un año o más, aunque raramente se interrumpe el tratamiento. El tratamiento de la hipertensión es mucho más sencillo que el de sus complicaciones y la mayoría de los pacientes bien tratados viven una vida larga y normal.

- Existen muchos fármacos que están siendo estudiados hoy y que tal vez mañana serán de gran utilidad.




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