Artículos de Medicina 21


Resistencia a los antibióticos
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 7 de noviembre 2013
La amenaza de las bacterias. Qué puede hacerse para protegerse frente al aumento del riesgo de resistencia a los antibióticos de las enfermedades infecciosas producidas por algunas bacterias

Imagínese estar infectado por una enfermedad infecciosa bacteriana que no responde a ningún fármaco antibiótico. Imagine que las bacterias responsables de la mayoría de nuestras enfermedades infecciosas aprenden por sí mismas a escapar o a inmunizarse a nuestro poderoso arsenal de fármacos antibióticos. Cuando pase esto, los antibióticos no podrán matar los microorganismos que causan las infecciones. Este amenazador escenario puede convertirse en una realidad. Las bacterias y otros microorganismos son seres vivos en constante evolución. Un creciente número de infecciones, como la tuberculosis, la gonorrea, la neumonía y la meningitis, han desarrollado cepas microbianas que son resistentes a muchos de los antibióticos habitualmente utilizados hasta ahora para tratar estas enfermedades.

El problema de resistencia es especialmente frecuente en los hospitales (las denominadas infecciones nosocomiales), donde el estrecho contacto entre pacientes enfermos y el extenso empleo de antibióticos estimula la resistencia a estos fármacos por un mecanismo de selección natural. Los investigadores de todo el mundo están intentando encontrar formas de evitar el problema y situar la resistencia a los antibióticos bajo control, especialmente en el ambiente hospitalario.

¿Qué es la resistencia a los antibióticos?
También llamada resistencia a los antimicrobianos, la resistencia a los antibióticos se refiere a la capacidad de los microorganismos infecciosos de adaptarse por medio de mecanismos evolutivos a nuevos entornos medioambientales. Las bacterias pueden cambiar su estructura celular para ser capaces de sobrevivir al ataque de los fármacos antibióticos. Una vez la bacteria se vuelve resistente a un fármaco, el antibiótico deja ya de ser eficaz frente a las infecciones producidas por esa bacteria. Además, algunos tipos de resistencia también pueden pasar de una bacteria a otra de manera que va creciendo el número de infecciones que no pueden ser ya tratadas con los fármacos antibióticos.

Puesto que puede afectar a mucha gente, la resistencia a los antibióticos es un problema global creciente que representa un grave problema de salud pública.

¿Por qué es importante?
Solamente disponemos de un número limitado de antibióticos para el tratamiento de las enfermedades infecciosas bacterianas. Si usted padece una infección producida por bacterias resistentes, necesitará fármacos más tóxicos y más caros para el tratamiento de la infección. Esto puede resultar en una estancia hospitalaria más prolongada y un mayor coste sanitario. Además, la resistencia a los antibióticos puede diseminarse a otras bacterias y a otras infecciones.

En casos extremos, algunas infecciones bacterianas podrían llegar a hacerse intratables debido a que los antibióticos actuales no son efectivos para destruir las bacterias resistentes que causan la enfermedad.

Las personas estamos expuestas de forma constante a las bacterias en el medio ambiente. En algunas ocasiones estas bacterias causan infección. El uso innecesario de antibióticos produce la supervivencia sólo de las bacterias ya resistentes a los antibióticos. Estas bacterias, que podrían no ser agresivas en al medio ambiente anterior, se vuelven ahora peligrosas gracias a su sobre crecimiento tras el tratamiento antibiótico.

Por lo tanto, los antibióticos solamente deberían emplearse cuando sean necesarios para tratar una infección. La mayoría de las infecciones víricas, tales como el resfriado común, se curan solas después de realizar su curso normal y los antibióticos no las pueden curar, a pesar de que se administren innecesariamente.

¿Qué se puede hacer para protegerse?
· No tome antibióticos para un resfriado ni para la mayoría de infecciones víricas. No insista en tomar antibióticos si su médico le dice que tiene una infección vírica que no los necesita

· Si está tomando antibióticos, tómelos tal como le ha recetado el médico y tómelos hasta que acabe el tratamiento, aún cuando empiece a encontrarse mejor antes de terminarlo

· No se auto medique. No utilice los antibióticos que le han recetado a otra persona ni los tome para cualquier otra enfermedad

18 de noviembre. Día Europeo del uso prudente de los antibióticos
El Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos es una iniciativa europea de salud pública anual que se celebra el 18 de noviembre; su objetivo es sensibilizar sobre la amenaza que la resistencia a los antibióticos supone para la salud pública y fomentar el uso prudente de los mismos. Los datos más recientes confirman que el número de pacientes infectados por bacterias resistentes crece en toda la Unión Europea, y que la resistencia a los antibióticos es una seria amenaza para la salud pública.

Usar con prudencia los antibióticos puede ayudar a detener el desarrollo de bacterias resistentes y conseguir que los antibióticos mantengan su eficacia para las generaciones venideras. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, en torno al año 2000 casi todas las cepas de gonorrea detectadas en el Sureste asiático son inmunes a la penicilina; en la India, las especies de bacterias causantes de las fiebres tifoideas han desarrollado resistencia a los tres fármacos que se emplean habitualmente para combatirlas; uno de cada diez enfermos de tuberculosis en Estonia, Lituania y partes de Rusia y China sufre un tipo de tuberculosis resistente a los antibióticos. En Tailandia, las principales medicinas empleadas para combatir la malaria son cada vez más ineficaces. 

El fenómeno no afecta únicamente a los países en vías de desarrollo: en España, los casos de tuberculosis y en particular de tuberculosis multirresistente están en aumento. En todo el mundo, las muertes por infecciones contraídas en hospitales se han incrementado, y cerca de un 60% de las infecciones nosocomiales (es decir, aquellas contraídas en centros médicos) acaban siendo resistentes a los antibióticos. La cada vez mayor resistencia de los patógenos está haciendo que las enfermedades infecciosas sean cada vez más difíciles de tratar, requiriendo antibióticos más agresivos que a su vez provocan más efectos secundarios. 

Más información sobre el día europeo del uso prudente de los antibióticos aquí



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