Artículos de Medicina 21


Probióticos y Prebióticos
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 15 de abril 2009
Probióticos y prebióticos son dos de los ingredientes que con frecuencia entran a formar parte de los alimentos funcionales

Palabras que surgen no sólo en la farmacia (leches infantiles, papillas...) sino que también encontramos en muchos de los productos presentes en la cesta del supermercado (yogur, margarina, leche...). Dentro de los alimentos funcionales cabe destacar el grupo de ingredientes probióticos y de ingredientes prebióticos.

Alimentos funcionales

Los alimentos funcionales pueden definirse como una nueva gama de alimentos procesados que, incluidos en las dietas alimentarias del ser humano, favorecen el bienestar físico y mental de las personas.

Las características que debe tener un alimento para ser calificado de funcional son:

- El alimento debe producir un efecto positivo sobre la salud o sobre una función fisiológica. En el documento de consenso de la Unión Europea (FUFOSE 1999) se determinan dos tipos de efectos: mejorar el estado de salud y bienestar; y/o disminuir el riesgo de padecer enfermedad.

- Los beneficios nutricionales y saludables de estos alimentos y los ingredientes funcionales que los componen deben tener una base científica demostrada.

- La cantidad adecuada de ingesta diaria del alimento o del ingrediente funcional debe ser establecida por expertos.

- El alimento, o el ingrediente, no debe resultar nocivo si se consume por encima de la ingesta recomendada.

- El ingrediente funcional no debe disminuir el valor nutritivo del alimento.

- El alimento funcional debe responder a las características de un alimento y ser administrado como tal, nunca en forma de cápsulas, comprimidos, tabletas o polvos.

- El ingrediente funcional debe ser natural.

Algunos de los ingredientes que entran a formar parte de los alimentos funcionales son: probióticos, prebióticos, fibra dietética, azúcares alcohol (sorbitol, lactitol y manitol), ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, nucleótidos, vitaminas (b-caroteno, vitamina E, vitamina C, vitamina D, ácido fólico...), minerales (calcio, hierro, magnesio, selenio...), fitoestrógenos...y un largo etcétera.

Probióticos y Prebióticos

En primer lugar es importante diferenciar estos dos términos, porque aunque ambos son capaces de modificar la flora intestinal y producir un efecto beneficioso sobre el sistema inmune, son dos ingredientes funcionales distintos.

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos que al ser ingeridos producen efectos beneficiosos (distintos a su valor normal nutricional) en la persona que los consume. Los probióticos más comunes son los lactobacilos y las bifidobacterias.

Los probióticos no son patógenos, ni tóxicos, son viables después de su almacenamiento y sobreviven a los jugos del estómago y del intestino delgado . Es fundamental que estas bacterias permanezcan vivas y alcancen el intestino grueso para poder expresar su efecto positivo sobre la salud. La adherencia de los probióticos al epitelio intestinal, es importante para modificar la respuesta inmune del huésped, porque impide que otras bacterias (E. coli enteropatógena y enterotoxigénica, Salmonella, Yersinia...) se unan al epitelio. Los probióticos no colonizan de forma permanente al huésped y por ello deben ser ingeridos regularmente.

Los probióticos más comunes son los lactobacilos y las bifidobacterias.

Diversos estudios han asociado el consumo de probióticos con:

- Prevención y el tratamiento de diarreas infecciosas

- Intolerancia a la lactosa

- Modulación del sistema inmune

- Prevención de enfermedades atópicas

- Reducción de los niveles de colesterol

- Prevención del cáncer de colón

Prebióticos

Son sustancias no digeribles en la dieta, que pueden ser fermentadas por la microflora intestinal, teniendo un efecto positivo sobre el crecimiento o actividad de un número limitado de bacterias (lactobacilos, bifidobacterias) en el colon y de este modo mejorar la salud del huésped.

Los ingredientes que cumplen con estos requisitos son los oligosacáridos, aunque no todos los oligosacáridos no digeribles son prebióticos. Los oligosacáridos son componentes habituales de muchos productos naturales (frutas, verduras...) y también están presentes en la leche materna.

Los oligosacáridos que cumplen todos los requisitos para ser considerados prebióticos son los Galacto-oligosacáridos (GOS) y los Fructo-oligosacáridos (FOS). GOS y FOS impulsan el desarrollo de un amplio espectro de Bifidobacterias y Lactobacillus.

Los principales efectos beneficiosos ocasionados por los oligosacáridos son:

- Previenen el estreñimiento

- Previenen la diarrea

- Reducen la presión sanguínea

- Reducen el colesterol sérico

- Producen ácidos grasos de cadena corta

- Promueven la biodisponibilidad mineral y mineralización ósea

- Confieren propiedades protectoras frente a cáncer colorectal.

Son numerosos los estudios realizados que demuestran las múltiples ventajas y beneficios de los alimentos funcionales y todavía hoy siguen siendo objeto de una intensa investigación.





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