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Tratamiento de la hiperhidrosis
Autor: Dr. Salvador Giménez - Revisado: 21 de julio 2016
La hiperhidrosis es una enfermedad caracterizada por una excesiva sudoración que se presenta en hasta el 1% de la población

La hiperhidrosis es una enfermedad caracterizada por una excesiva sudoración que se presenta en hasta el 1% de la población. Esta excesiva sudoración puede ocurrir en las manos (hiperhidrosis palmar), en las axilas (hiperhidrosis axilar) o en los pies (hiperhidrosis plantar). Si bien no se conoce la causa exacta de esta excesiva sudoración en determinados individuos, se sabe que la sudoración está controlada por el sistema nervioso autónomo.


El sistema nervioso simpático

El cuerpo humano posee dos grupos distintos de nervios: el sistema nervioso somático y el sistema autónomo. El sistema nervioso somático es el sistema de los nervios voluntarios que nos proporcionan las sensaciones: dolor, calor y tacto, así como el control de los músculos que nos permiten mover las diferentes partes del cuerpo. Por el contrario, el sistema nervioso autónomo es el sistema nervioso involuntario. Muchas de las funciones corporales ocurren sin control consciente, como la frecuencia a la que respiramos, la frecuencia de los latidos del corazón y la producción del sudor, que es importante para la regulación de la temperatura. El sistema nervioso autónomo está formado por dos componentes, los sistemas simpático y parasimpático. El sistema nervioso simpático es el que controla la sudoración en todo el organismo.

Si bien existe una considerable investigación sobre este trastorno, aún no se sabe cual es el problema específico que produce una excesiva sudoración. No está claro si hay una sobreactividad del sistema nervioso simpático o de las propias glándulas sudoríparas.


Síntomas de la hiperhidrosis

Las personas con hiperhidrosis muestran una excesiva sudoración que dificulta sus actividades diarias. En ocasiones está desencadenada por el estrés, las emociones o el ejercicio, también puede ocurrir de forma espontánea.

Los pacientes con hiperhidrosis palmar tienen las manos húmedas, mojadas, lo que en ocasiones interfiere con su capacidad para coger objetos. La mayoría de pacientes con hiperhidrosis palmar lo consideran un problema social preocupante puesto que cuando saludan dando la mano a alguien, dejan la palma de la mano de la otra persona mojada, lo que muchas personas encuentran desagradable.

Los pacientes con hiperhidrosis palmar tienen las manos húmedas,
mojadas, lo que en ocasiones interfiere con su capacidad para coger objetos


Los que sufren hiperhidrosis axilar sudan profusamente y mojan y tiñen sus ropas casi inmediatamente después de vestirse. Esto también puede representar un problema para las relaciones sociales.

La hiperhidrosis plantar es la excesiva sudoración de los pies y tiene como consecuencia la humedad en calcetines y zapatos que se acompaña de mal olor de pies.


Tratamiento de la hiperhidrosis

El tratamiento inicial de la hiperhidrosis normalmente es médico y no implica ningún tipo de cirugía. Existen ungüentos y cremas que son astringentes y que secan las glándulas sudoríparas.

Otra posibilidad es la iontoforesis, que consiste en la estimulación eléctrica de las manos. El paciente coloca sus manos en un baño acuoso por el que se hace pasar una corriente eléctrica, que reduce la secreción de sudor por parte de las glándulas durante periodos de 6 horas a una semana.

La opción quirúrgica se reserva para cuando los tratamientos médicos
 menos invasivos no han demostrado ningún éxito en la solución de este problema


Uno de los tratamientos más recientemente propuestos es la inyección de toxina botulínica en el interior del área de excesiva sudoración. Esta toxina afecta a las terminaciones nerviosas y reduce la transmisión de los impulsos nerviosos hacia las glándulas sudoríparas, lo que produce la reducción de la sudoración. Normalmente requiere varias inyecciones en las palmas de las manos o las axilas y es efectiva durante periodos de uno a seis meses. Casi siempre son necesarias más inyecciones para mantener un nivel apropiado de sequedad.

Además de los tratamientos anteriores, se han empleado numerosas otras medicaciones con grados variables de éxito. Por ejemplo sedantes en los pacientes con hiperhidrosis inducida por el estrés, y medicaciones que afectan al sistema nervioso. En general, la opción quirúrgica se reserva para cuando los tratamientos médicos menos invasivos no han demostrado ningún éxito en la solución de este problema.




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