Actualidad Médica


¿Probióticos contra la leucemia infantil?
9 de enero 2019
La leucemia linfoblástica aguda es el tipo de leucemia infantil más común. En los años 50 del siglo pasado, era mortal. En la actualidad, se cura en un 90% por ciento de los casos, pero el tratamiento provoca numerosos efectos secundarios. Por otra parte, la cifra de casos ha aumentado durante las últimas décadas de forma constante, a un ritmo aproximado del 1% anual en toda Europa.

Causas de la leucemia linfoblástica aguda
Según el autor principal del estudio, el profesor Greaves del Cancer Research UK, la leucemia linfoblástica aguda es causada por una secuencia de sucesos biológicos. El factor desencadenante inicial es una mutación genética presente en uno de cada 20 niños. «Esta mutación es causada por algún tipo de incidente en el útero. No es hereditario, pero hace que el niño desarrolle riesgo de desarrollar leucemia en el futuro». Para que se desarrolle la leucemia, no obstante, debe tener lugar un segundo suceso biológico en el que está implicado el sistema inmunitario. Para que el sistema inmunitario funcione correctamente, debe enfrentarse a una infección durante el primer año de vida. Sin esa primera infección, el sistema inmunitario no madurará, con lo que no funcionará correctamente. La falta de preparación del sistema inmunitario de los niños comienza a ser un problema de importancia. Contribuyen diversos factores: los niños se educan en hogares "antisépticos", se ha reducido la lactancia materna, y los niños tienen menos contacto social con otros niños. Esto reduce el contacto de los infantes con los gérmenes.

El menor contacto con los gérmenes tiene efectos beneficiosos, pero también tiene aspectos negativos: sus sistemas inmunitarios no estén completamente preparados. «Cuando uno de estos niños se ve expuesto a infecciones comunes, su sistema inmunitario reacciona de forma anómala (…) lo cual provoca infección crónica». La infección crónica libera al torrente sanguíneo una serie de proteínas denominadas citoquinas que a su vez pueden provocar una segunda mutación que causa leucemia en niños portadores de la primera mutación. «La enfermedad necesita dos impactos para arrancar», explica Greaves. «El segundo es provocado por la inflamación crónica activada por un sistema inmunitario inmaduro». Por tanto, los investigadores concluyen que el aumento de la enfermedad observado en países desarrollados se debería al impacto combinado de factores pre-natales (mutación durante la gestación) y medioambientales (falta de exposición a patógenos, sistema inmunitario inmaduro). Estas conclusiones son detalladas en un artículo publicado recientemente en Nature Reviews Cancer.

Nuevo enfoque preventivo: un microbioma saludable
Estas conclusiones abren la posibilidad de nuevos enfoques para prevenir el desarrollo de la leucemia. Todavía no sabemos cómo impedir la mutación inicial durante la gestación, pero ahora sí que podemos pensar formas de bloquear la inflamación crónica que tiene lugar más tarde.

Greaves y colaboradores han comenzado a estudiar las bacterias, virus y otros microorganismos que viven en el tracto digestivo humano. Estas bacterias nos ayudan a digerir los alimentos, pero también nos permiten saber los patógenos a los que hemos estado expuesto durante nuestra vida. Así, las personas en los países desarrollados tienen una flora bacteriana mucho menos rica, lo cual refleja que han estado expuestos a menos especies de microbios durante sus vidas a causa del ambiente más «aséptico» en el que vivimos. El estudio de la flora bacteriana nos ayudará a identificar cuáles son las especies de bacterias más importantes para madurar el sistema inmunitario de los niños.

A largo plazo, el objetivo de los estudios de Greaves es «hallar seis, o quizás 10 especies de microbios más adecuadas para recuperar el microbioma de los niños a niveles saludables». Este cóctel de microbios podría ser suministrado a los niños de muy corta edad en forma de pastilla o incluso de yogur. Las ventajas de un microbioma saludable no se limitan a prevenir la leucemia infantil: también se han asociado el aumento de casos de diabetes tipo 1 y alergias en los países desarrollados a la falta de exposición de los niños a bacterias que ayuden a madurar su sistema inmunitario.

Fuente:   Nature Reviews Cancer

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