Actualidad Médica


Enfermedad X: la OMS se prepara para futuras epidemias
25 de mayo 2018
A comienzos de 2018, un equipo de virólogos, bacteriólogos y expertos en enfermedades infecciosas se reunieron en la sede central de la OMS en Ginebra (Suiza) para determinar qué patógenos y enfermedades suponen el mayor riesgo de salud pública a causa de su potencial epidémico y la carencia de fármacos y vacunas efectivas para su tratamiento y prevención.

La epidemia de ebola de África occidental de 2014 demostró dos cosas: lo poco preparado que está el mundo para combatir una emergencia de salud pública, y que una enfermedad conocida desde hace décadas (el primer caso de ebola fue diagnosticado en 1976, aunque se ha especulado que la enfermedad podría haberse manifestado hace siglos), puede reaparecer repentinamente, extenderse con rapidez y causar una mortandad importante: más de 11 000 fallecimientos, la gran mayoría de ellos en Liberia, Sierra Leona y Guinea.

Para prevenir futuras emergencias similares, la OMS ha celebrado una serie de reuniones de expertos para redactar una serie de recomendaciones. Fruto de sus trabajos es el borrador de investigación y desarrollo publicado en marzo de 2018. Este informe subraya la urgente necesidad de acelerar la investigación y desarrollo de tratamientos y vacunas para las siguientes enfermedades:

• Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo
• Virus Ebola y Marburgo
• Fiebre de Lassa (fiebre mediterránea familiar)
• Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS)
• Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS)
• Virus Nipah y henipavirus
• Fiebre del Valle del Rift
• Zika
• Enfermedad X.

Enfermedad X
La «enfermedad X» no es una nueva y misteriosa nueva enfermedad. Se trata de un término empleado por la OMS, «…para identificar una grave epidemia internacional causada por un patógeno del que no se tiene constancia de que puede causar enfermedad en humanos». Aunque los medios de comunicación especularon que podía ser una alusión a armas biológicas diseminadas de forma deliberada por ciertos países u organizaciones terroristas, la mayoría de expertos apunta a virus de transmisión aérea como el principal peligro potencial. Más concretamente, a un virus ARN –un virus que utiliza como material genético el ARN o ácido ribonucleico, como sería el de la gripe A- debido a sus elevadas tasas de mutación. También es probable que se trate de un virus que se transmite por animales: el 70 por ciento de las enfermedades listadas en el borrador son zoonosis (patologías transmitidas por animales).

De todos los patógenos que podrían llegar a ser la «enfermedad X», los virus son los principales candidatos, pues carecemos de contramedidas contra ellos. Y dado que los virus respiratorios se diseminan por el aire, es muy difícil establecer medidas preventivas de salud pública. Contra las bacterias disponemos de antibióticos de amplio espectro (aunque cada vez hay más casos de resistencia antimicrobiana) pero apenas disponemos de antivirales de amplio espectro, y los existentes están todavía en fase experimental, o son utilizados para el tratamiento de enfermedades específicas. Por otra parte, carecemos de tratamientos o vacunas contra virus como el zika o el MERS.

Preparación para futuras emergencias sanitarias
Además de mejorar los métodos de diagnóstico para que sean más rápidos y precisos, los expertos insisten en la necesidad de antivirales de amplio espectro. En este sentido, el brote de ebola de 2014, supuso un giro decisivo, pues se probaron diversos antivirales experimentales. La emergencia de 2014, la primera vez que el ebola llegaba a una zona densamente poblada, ha proporcionado una serie de potenciales candidatos que podrían llegar a ser antivirales de amplio espectro.

El informe también remarca la necesidad de reforzar nuestros sistemas sanitarios: nuevos y mejores laboratorios para diagnosticar enfermedades, más personal sanitario preparado, mejor uso de la tecnología. Y también debemos dejar a un lado nuestros prejuicios de que el virus llegará de algún país africano o asiático en vías de desarrollo: no sabemos dónde aparecerá la próxima pandemia. La gripe de 1918, por ejemplo, se cree que podía venir de Asia, pero también se han publicado investigaciones que sugieren que podría haber surgido en el interior de los EE. UU.

Fuente:   OMS


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