Actualidad Médica


¿Los recortes sanitarios matan? Establecen una posible relación entre reducción del gasto sanitario y aumento de la mortalidad
21 de noviembre 2017
Los recortes en sanidad experimentados desde 2010 se asocian a casi 120.000 muertes adicionales en Inglaterra, en especial entre personas mayores de 60 años o ingresadas en residencias de ancianos, durante el período 2010-2014.

Más recortes, más mortalidad
El estudio, publicado por la British Medical Journal, es el primero en estudiar los efectos de los recortes sanitarios sobre la mortalidad y la salud de la población. El factor crítico en este aumento parece ser el cambio en las cifras de enfermeras, comentan los autores, quienes advierten que, de mantenerse esta tendencia, la mortalidad adicional podría llegar a aumentar hasta las 100 muertes diarias. También calculan que sería necesario invertir 6.300 millones de libras anuales en el sistema sanitario para corregir este problema.

Entre 2010 y 2014, la NHS británica (National Health System) tuvo un aumento de financiación de tan sólo el 1,3 por ciento, a pesar del aumento de la demanda y del incremento de los costes de la atención médica. El gasto médico se redujo un 1,19 por año, a pesar del aumento previsto de mayores de 85 años (el grupo de población con mayor necesidad de asistencia) desde 1,6 a 1,8 millones en 2010. Pese a que el desequilibrio entre la atención sanitaria y la demanda de ésta había sido establecido con claridad, no se había determinado hasta ahora cuáles eran los costes reales. A fin de determinar de forma exacta dichos costes, los autores del estudio estudiaron todos los datos estadísticos disponibles sobre fallecimientos, esperanza de vida, y pérdida de años potenciales de vida. También recopilaron datos sobre recursos y financiación de salud y atención social. A continuación, compararon los porcentajes de fallecimientos entre 2011 y 2014 con las previsiones, comparándolas con las fechas de recortes del gasto, además de tener en cuenta factores económicos tales como la tasa de desempleo o las pensiones. Los datos extraídos fueron categorizados por edad, lugar de fallecimiento, y empleados para estimar las futuras tasas de mortalidad hasta 2020. Por último, calcularon el aumento de gasto que habría sido necesario para reducir las cifras de mortalidad.

Los datos revelaron que, entre 2001 y 2010, el porcentaje de fallecimientos disminuyó una media del 0,77 anual, pero que, por el contrario, aumentó una media anual de 0,87 entre 2011 y 2014. La mayor parte de dichos fallecimientos tuvo lugar en personas mayores de 60 años y en personas internas en residencias de ancianos. Cada recorte de 10 libras de gasto por persona se asoció a cinco fallecimientos en residencias por cada 100.000 habitantes. Esta asociación se mantuvo aún después de realizar análisis más detallados, que tenían en cuenta factores económicos nacionales y globales. Los datos más directamente asociados entre gasto y fallecimientos en residencia fueron los cambios en el número de enfermeras hospitalarias y comunitarias. De 2001 a 2010, el número de enfermeras aumentó una media anual de 1,61%, pero esta cifra tan sólo fue de 0,07%, es decir, 20 veces más baja que durante la década anterior.

De mantenerse a esta tendencia, los investigadores calculan que podrían morir otras 151 141 personas entre 2015 y 2010, lo cual supone casi 100 muertes extra al día. Los fondos necesarios para prevenir este aumento serían 6.300 millones anuales, estiman los investigadores. También advierten que, si bien se trata de un estudio observacional, y por tanto no se pueden establecer conclusiones firmes sobre la relación de causa y efecto entre un fenómeno (los recortes en sanidad), y otro (el aumento de mortalidad), sus conclusiones vienen a corroborar los de otros estudios similares.

Fuente:   British Medical Journal


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