Actualidad Médica


Vacuna de nanopartículas, el futuro frente a la tuberculosis
17 de enero 2017

Un estudio elaborado por investigadores de la compañía AgReasearch en Palmerston Noth (Nueva Zelanda) muestra la eficacia en ratones de una nueva vacuna de nanopartículas para promover la respuesta inmune del huésped frente a los antígenos de la tuberculosis.


Este estudio, publicado en la revista Applied and Environmental Mirobiology, quiere seguir el camino de la búsqueda y mejora de la vacuna para la tuberculosis, enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que sigue siendo la principal causa de muerte por cualquier enfermedad infecciosa. El año 2015 se registraron 10,4 millones de afectados y 1,8 millones de fallecidos por esta causa. La investigación de la enfermedad en pro de su prevención solo ha posibilitado el desarrollo de una vacuna, existente desde hace ya un siglo, pero no es muy eficaz.

El objetivo principal de cualquier vacuna profiláctica es presentar los antígenos de un patógeno al sistema inmune del huésped para que genere anticuerpos frente a los mismos. Así, en caso de una infección posterior, el organismo ya tendrá las armas y recursos suficientes para combatirla. En este caso, la nueva vacuna contiene unas nanopartículas esféricas denominadas “bio-beads” para mostrar los antígenos de la bacteria M. Tuberculosis al sistema inmunitario.

“Nuestro trabajo muestra evidencias de una inmunidad celular con el potencial para proteger frente a la tuberculosis”, señala Axel Heiser, director de la investigación. Esto es gracias a que los “bio-beads” son poliésteres con forma esférica y ensamblados de manera natural por algunas bacterias, como la Escherichia coli, entre otras. El problema es que no son producidas por las bacterias del género Mycobacterium, por lo que los investigadores han tenido que desarrollarlos de manera artificial para que contengan los antígenos tanto de M. Tuberculosis como de M. Bovis.

Algunos experimentos previos mostraron que los “bio-beads” podían inducir una respuesta inmune en modelos animales con ratones. Los investigadores observaron que, junto a los antígenos de la tuberculosis, las proteínas de E. Coli también se adherían a la superficie de los “bio-beads”. A partir de estos hallazgos se plantearon la posibilidad de que estas proteínas también funcionaran como antígenos. Por tanto, su objetivo fue producir las nanopartículas o “bio-beads” a partir de micobacterias para que así portaran los antígenos micobacterianos en sus superficies y potenciara la respuesta inmune a la vacuna.

Uno de los problemas con los que tuvieron que hacer frente fue que las bacterias del género Mycobacterium carecen de las enzimas necesarias para ensamblar los “bio-beads”. Superaron este obstáculo usando técnicas de ingeniería genética para diseñar una micobacteria con las enzimas y así producir los “bio-beads”. Y para más seguridad, usaron la micobacteria M. Smegmatis que, al contrario que sus compañeras de género, no causa la tuberculosis. El siguiente paso fue y de esta manera se consiguen unas nanopartículas completamente naturales y biodegradables.

“Los ‘bio-beads’ micobacterianos ofrecen una nueva plataforma para la combinación de un gran repertorio de antígenos, comparable al que se utiliza en las vacuas vivas. Además, nuestro método se asocia a una elevada seguridad dado que utiliza material no infeccioso y carece de todo material genético”, concluye Axel Heiser.



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