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¿Qué es el hígado graso no alcohólico?
9 de noviembre 2015

El hígado es el segundo órgano más grande del organismo: se encuentra situado debajo de la caja torácica, en el lado derecho del cuerpo. Sus funciones son muy diversas: procesa alimentos y bebidas y los nutrientes que empleamos, además de eliminar substancias tóxicas del organismo. 


¿Qué es el hígado graso no alcohólico?

Es la acumulación de grasa en las células hepáticas que no es causada por la ingesta de alcohol. Resulta normal que haya cierta cantidad de grasa en el hígado, pero cuando este nivel supera el 5-10% (es decir, que el 10% del peso del hígado sea grasa) se considera que el hígado está afectado por esteatosis, o hígado graso. También se le conoce por las siglas inglesas NAFLD (Non Alcoholic Fatty Liver Disease). Se trata de una enfermedad de identificación relativamente reciente: las primeras publicaciones sobre esteatohepatitis no alcohólica no aparecieron hasta los años 80 del siglo pasado. La clave para diferenciar el hígado graso no alcohólico del hígado graso alcohólico es la cuantificación de la ingesta alcohólica previa al desarrollo de la enfermedad hepática.

¿Quién suele padecer hígado graso no alcohólico?

Las personas con sobrepeso, obesidad y/o diabetes, colesterol alto y triglicéridos altos tienen un mayor riesgo de desarrollar esta patología. Perder peso demasiado rápidamente y tener malos hábitos alimenticios también pueden provocar NAFLD. No obstante, también existen casos de personas que no tienen ninguno de estos factores de riesgo que desarrollan hígado graso no alcohólico.

Riesgos del Hígado graso no alcohólico.

El hígado graso no alcohólico puede provocar inflamación del hígado (estaetohepatitis). Un hígado irritado puede derivar en cirrosis, cáncer hepático o fallo hepático.

Síntomas y diagnóstico.

El hígado graso no alcohólico no suelen dar síntomas. Cuando sobrevienen los síntomas, pueden incluir sensación de cansancio, debilidad, pérdida de peso, falta de apetito, náuseas, dolor abdominal, piel y ojos de color amarillento (ictericia), acumulación de fluidos, hinchazón en las piernas (edema), y en el abdomen (ascitis) picor, desorientación.

Cuando se sospecha de la existencia de hígado graso alcohólico se realizan análisis de sangre para detectar la presencia de niveles elevados de enzimas hepáticas. Si se detectan niveles elevados, se realizan pruebas adicionales para descartar la presencia de otras patologías del hígado. Con frecuencia se utiliza una ecografía abdominal para confirmar el diagnóstico de NAFLD.

El hígado graso no alcohólico se previene evitando el sobrepeso y la obesidad y seguir hábitos de vida saludables: consumir pocas grasas, ejercicio regular, limitar la ingesta de alcohol, evitar sobre medicarse (tomar la medicación siguiendo las dosis prescritas).

La esteatohepatitis no alcohólica es la forma más severa de hígado graso no alcohólico. Esta patología, también conocida por las siglas inglesas NASH (Non Alcoholic SteatoHepatitis) hace que el hígado se inflame y sufra daños. Las personas con sobrepeso u obesidad, y/o tienen hepatitis, niveles elevados de colesterol y triglicéridos tienen mayor riesgo de padecer NASH. No obstante, también existen casos de NASH en personas sin estos factores de riesgo.

Paciente tipo.

La mayoría de enfermos de NASH tienen entre 40 y 60 años de edad, y es más común en mujeres. Con frecuencia no tienen síntomas: muchas personas pueden padecer NASH durante años antes de que se manifiesten los primeros síntomas. NASH es una de las principales causas de cirrosis; aproximadamente uno de cada cuatro personas con NASH pueden tener cirrosis. 




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