Actualidad Médica


Los ácidos Omega-3 reducen los síntomas de TDAH en ratones de laboratorio
27 de agosto 2013
Un nuevo estudio multidisciplinar sugiere la existencia de una asociación entre el consumo de ácidos grasos Omega 3 y la disminución de los síntomas de TDAH en ratones. Si estos resultados se confirman en humanos, en un futuro podrían recomendarse suplementos de Omega 3 para la prevención del TDAH.

Ácidos Omega 3 y TDAH.
Investigadores de la Universidad de Oslo (Noruega) han realizado diversos tipos de experimentos con ratones transgénicos, tanto de tipo conductual como bioquímico. Los resultados muestran que los suplementos de ácidos grasos Omega 3 alivian claramente los síntomas asociados al TDAH tales como impulsividad, falta de concentración, o hiperactividad, además de acelerar la distribución de dopamina, serotonina y glutamato en el sistema nervioso. Estudios anteriores ya habían apuntado a la posibilidad de que los ácidos Omega 3 pudieran ser beneficiosos contra el TDAH. La novedad de este estudio radica en su carácter multidisciplinar: combina pruebas realizadas por psicólogos, bioquímicos y nutricionistas, todas las cuales llegan a las mismas conclusiones.

Ratones hiperactivos: los ratones SHR.
Para este experimento se empleó un tipo de ratones transgénicos denominado ratones SHR (Spontaneously Hypertensive Rat o Ratón Espontáneamente Hipertenso). Este tipo de ratón, aunque inicialmente fue diseñado para el estudio de las patologías cardiovasculares, se emplea cada vez más en para la investigación del TDH. Esto se debe a que, antes de alcanzar la edad adulta, el ratón SHR muestra una serie de síntomas asociados a dicha enfermedad: impulsividad, hiperactividad y falta de concentración. Además, también responden a los mismos fármacos empleados en el tratamiento del TDAH como por ejemplo el metilfenidato.

En el experimento, se añadió Omega 3 al pienso suministrado a ratones SHR hembra antes de ser fecundadas; la dieta suplementada con Omega 3 se prolongó durante el embarazo y la lactancia. Los retoños también recibieron Omega 3 después de ser separados de sus madres a los 20 días de vida. Un segundo grupo de ratones hembra de control recibió la misma dieta (excepto que no incluía los suplementos de Omega 3) antes de ser fecundado. A continuación, se analizó el comportamiento de ambos grupos de descendientes una vez separados de sus madres, encontrándose que existían notables diferencias entre los ratones que habían recibido los suplementos Omega-3 durante la gestación y durante sus primeras semanas de vida, y los que no. Los ratones del grupo de control mostraban síntomas mucho más acusados de falta de concentración e hiperactividad, aunque también se detectaron diferencias entre ambos sexos: los machos mostraban mejoría en conducta estimulada por recompensas (reward-driven behaviour), así como en hiperactividad y falta de atención, mientras que las hembras sólo mostraban mejora en los dos últimos síntomas.

Bioquímica del TDAH.
Por otra parte, un segundo grupo de investigadores analizaron la actividad de los neurotransmisores, las conexiones químicas del cerebro que envían impulsos nerviosos de una neurona a otra. Los investigadores midieron los niveles de liberación de dopamina, serotonina y glutamato, descubriendo de nuevo claras diferencias entre los ratones que habían recibido Omega 3 y los que no, así como diferencias entre sexos entre el grupo de los que habían sido alimentados con suplementos de Omega 3. La distribución de dopamina y serotonina era más rápida en los ratones macho que habían recibido Omega 3 que en los que no; no obstante, estos resultados no se observaron en las hembras. No obstante, al medir la distribución de glutamato, pudo analizarse un pequeño incremento en ambos sexos.

¿Aplicable a humanos?
Los investigadores comentan que todavía es pronto para afirmar con seguridad que estos resultados también sean aplicables a humanos. En primer lugar, existen diferencias entre los cerebros de ratones y hombres; además, los ratones padecen la enfermedad desde antes de nacer, no la contraen en algún momento como sería el caso de los humanos. Por último, las causas del TDAH no han sido aclaradas lo suficiente. No obstante, el resultado final experimentado por los cerebros de ratones y humanos es el mismo: hiperactividad, falta de concentración e impulsividad. De ahí que, concluyan los autores, estudios como este contribuyen a aumentar nuestro conocimiento de los mecanismos causantes del TDAH.

Fuente:   University of Oslo (Noruega)


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