Actualidad Médica


Relacionan apnea del sueño con TDAH
17 de abril 2013
La apnea y otros trastornos respiratorios del sueño estarían asociados a problemas conductuales y a TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) en niños.

Apnea y TDAH.
En un estudio publicado en el número de abril de la revista Sleep, se analizaron los datos de 263 niños de edades comprendidas entre 6 y 11 años para determinar la prevalencia e incidencia de trastornos respiratorios de sueño y sus efectos neurológicos y conductuales. De los 263 niños, un total de 23 desarrollaron apnea del sueño ocasional y otros 21 desarrollaron apnea del sueño persistente durante el estudio. Otros 41 que padecían apnea al inicio del estudio habían dejado de tenerla al finalizar el estudio.

Los niños que tenían ocasionalmente trastornos del sueño tenían entre cuatro y cinco veces más posibilidades de tener trastornos conductuales, mientras que los que tenían apnea persistente tenían seis veces más posibilidades. En comparación con niños que no habían tenido nunca trastornos respiratorios del sueño, los niños con apnea del sueño tenían con más frecuencia problemas de hiperactividad, atención, conductuales, comunicación, entre otros. Asimismo, los niños con apnea del sueño persistente también tenían siete veces más posibilidades de tener problemas de aprendizaje, bajo rendimiento académico o fracaso escolar.

La apnea del sueño en niños.
Entre un 1 y un 3% de los niños padecen apnea del sueño. Los síntomas se manifiestan entre los 2 y los 5 años: crecimiento por debajo de la media, ronquidos nocturnos o dificultades respiratorias. Los niños tienen un sueño agitado, poco reparador y con frecuentes interrupciones. Otros síntomas son excesiva sudoración o enuresis (incontinencia urinaria) durante la noche. Aunque el síntoma más común son los ronquidos, no todos los niños que roncan al dormir padecen de apnea del sueño.

La causa más habitual son unas amígdalas demasiado grandes que obstruyen la faringe durante la noche. Otras causas o factores que favorecen la aparición de la apnea son una faringe demasiado estrecha, mandíbula pequeña, una enfermedad neuromuscular, infecciones persistentes en las vías aéreas superiores. Al contrario que los adultos con apnea del sueño, los niños no suelen sufrir somnolencia durante el día, pero les cuesta mucho levantarse por la mañana y/o lo hacen de mal humor.

Los tratamientos más frecuentes son la cirugía para extirpar o reducir el tamaño de las amígdalas o los dispositivos de presión aérea positiva continua (CPAP). Estos dispositivos consisten en un tubo y una mascarilla que introducen aire a presión a través de la nariz. La presión del aire evita el que los tejidos blandos de las vías respiratorias superiores se estrechen o colapsen, facilitando así la respiración e impidiendo que esta se interrumpa.

Fuente:   Sleep


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