Actualidad Médica


¿Por qué el consumo de carne roja está asociado a enfermedades cardiovasculares?
9 de abril 2013
La grasa y el colesterol podrían no ser los únicos enemigos. La carnitina, una substancia contenida en las carnes rojas, podría ser la causante de estimular la producción de un compuesto bioquímico que se cree que facilita el acceso del colesterol a las paredes de los vasos sanguíneos y dificulta al organismo la expulsión de colesterol sobrante.

La grasa y el colesterol podrían no ser los únicos enemigos
Investigadores de la Cleveland Clinic (EE.UU) han desarrollado una nueva teoría según la cual el elemento realmente perjudicial de la carne roja no sería la gruesa capa de grasa que rodea un bistec o un entrecot; de hecho, las grasas saturadas o el colesterol podrían incluso jugar un papel muy secundario. El verdadero culpable podría ser un elemento químico poco conocido que es expelido por las bacterias intestinales una vez digerida la carne roja. Este compuesto es transformado por el hígado en un segundo compuesto tampoco demasiado conocido denominado N-óxido de trimetilamina (Trimethylamine N-oxide, TMAO), el cual pasa al torrente sanguíneo y aumenta el riesgo de cardiopatías y arteriosclerosis.

Para demostrar esta teoría, un grupo de seis personas (una de las cuales vegetariana) ingirió un bistec de ¼ kg. Una vez digerido, se sometieron a análisis de sangre para comprobar si la ingesta de carne roja provocaría una subida en los niveles de TMAO en sangre. Los resultados mostraron que hubo un aumento de niveles de TMAO en los cinco voluntarios que consumían carne habitualmente, pero no en la persona vegetariana. Experimentos adicionales apuntaban a que el culpable era una substancia contenida en la carne roja de la que nadie había sospechado hasta ahora: la carnitina. Este compuesto bioquímico es una amina se encuentra principalmente en la carne roja, y en mucha menor medida en pescados, productos lácteos o carne de ave. 

La carnitina
Pero la carnitina en sí no es el problema: la acumulación de TMAO tenía lugar cuando la carnitina era metabolizada y expelida por ciertas bacterias de la flora intestinal, desde donde pasaba al torrente sanguíneo. Esto se demostró analizando la sangre de los consumidores habituales de carne: después de ingerir uno, los niveles de TMAO en sangre se disparaban. Pero no ocurría esto cuando un vegetariano comía un bistec: los niveles de TMAO no aumentaban. De hecho, permanecían inalterados. La explicación que propusieron los científicos a este fenómeno fue que los vegetarianos tenían en sus intestinos menos bacterias requeridas para la producción de TMAO. Para comprobarlo, los investigadores suministraron antibióticos a los consumidores de carne que prácticamente liquidaron sus floras intestinales. Estos dejaron de tener TMAO en sangre después de consumir carne roja o píldoras de carnitina, lo cual demostraba el origen bacteriano del TMAO. Cuanta más carnitina ingerida, mayor población de bacterias productoras de TMAO; esto se debe a que las bacterias emplean la carnitina como fuente de energía. 

A continuación, los investigadores trataron de determinar si las personas con niveles elevados de carnitina o de TMAO en sangre tenían un mayor riesgo de ataques al corazón. Tras analizar muestras de sangre de 2.500 personas, para comprobar si los niveles altos de carnitina o TMAO predecían riesgo de cardiopatías independientemente de otros factores de riesgo como tabaquismo, niveles elevados de colesterol o hipertensión. Los niveles elevados de TMAO eran los culpables. No obstante, la carnitina es lo que estimula la producción de TMAO: los investigadores creen que esto se debe a que las bacterias lo emplean como energía. De hecho, expresaron su preocupación sobre la inclusión de carnitina en diversas bebidas energéticas de consumo habitual entre la población. Los investigadores proponen la teoría de que el TMAO facilita al colesterol insertarse en las paredes de los vasos sanguíneos, además de dificultar la expulsión de colesterol sobrante.

Los investigadores comentan que estos resultados podrían abrir nuevas vías de tratamiento para las cardiopatías, o quizá incluso a un antibiótico que eliminase la bacteria asociada a la producción de TMAO, además de un nuevo método diagnóstico para determinar el riesgo de enfermedades del corazón o accidentes cardiovasculares por medio de la detección de niveles de TMAO en sangre. Por otra parte, los resultados de esta investigación resuelven algunas cuestiones pero también plantean otras ¿Disminuirá el riesgo de ataques al corazón si se disminuyen los niveles de TMAO en sangre? La asociación entre niveles de TMAO en sangre y riesgo cardiovascular no supone necesariamente que la primera sea la causa de la segunda. Por otra parte, los científicos se muestran preocupados por la inclusión de carnitina en las bebidas energéticas; este componente es añadido a las bebidas energéticas en la creencia de que aceleran el metabolismo y aumentan la energía de una persona.

Fuente:   Nature medicine


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