Anteriores investigaciones ya habían sugerido la existencia de vínculos entre la dieta y la capacidad cognitiva, según reseñan los autores de este último trabajo. Las situaciones sanitarias en las que la resistencia a la insulina (la incapacidad del organismo para utilizar la insulina de forma efectiva) es un factor --como la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares o los niveles altos de colesterol-- han sido asociadas con un "envejecimiento cerebral patológico".
Sin embargo, estudios realizados sobre alimentos específicos no habían encontrado evidencias concluyentes de la existencia de una influencia sobre el riesgo de sufrir enfermedad de Alzheimer. "Así --escriben los autores-- una aproximación más prometedora al estudio sobre los factores dietéticos en Alzheimer podría implicar el uso de intervenciones dietéticas completas, con mayor validez ecológica, y preservar el entorno nutricional en el que se produce el consumo de grasa y carbohidrato".
El equipo de Jennifer L. Bayer-Carter, del Veterans Affairs Puget Sound Health Care System, en Seattle, se propusieron comparar una dieta rica en grasas saturadas e hidratos de carbono simples --un patrón de macronutrientes asociado con la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina-- con una dieta baja en grasas saturadas e hidratos de carbono simples. Las intervenciones se denominaron HIGH y LOW, respectivamente.
Los autores de este trabajo evaluaron los efectos de estas dos dietas en 20 adultos mayores sanos y 29 adultos mayores que sufrían un deterioro cognitivo amnésico leve (aMCI), lo que significa que experimentaban algunos problemas de memoria. El aMCI avanzado se considera a menudo un precursor de la enfermedad de Alzheimer.
En un ensayo controlado y randomizado que duró cuatro semanas, un total de 24 participantes siguieron la dieta HIGH en otros 25 la dieta LOW. Los investigadores estudiaron el comportamiento de estos participantes con test de memoria, así como sus niveles de biomarcadores --las sustancias biológicas indicativas de la enfermedad de Alzheimer--, como la insulina, el colesterol, los niveles de glucosa en sangre, los niveles de lípidos en sangre y los componentes del líquido cefalorraquídeo (LCR).