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Especialidades Médicas - Enfermedades Infecciosas

Leishmaniasis. La infección por Leishmania
Autor: Dr. Salvador Giménez - 2 de Julio 2003
La leishmaniasis es una infección parasitaria que se transmite por la picadura de la mosca de la arena, o Phlebotomus, infectada por el protozoo parasitario Leishmania. Existen varias formas de infección, la leishmaniasis cutánea, que causa lesiones en la piel, y la leishmaniasis visceral que afecta a algunos órganos internos del cuerpo, como el hígado, el bazo y la medula ósea.

Leishmania es un parásito intracelular, que produce la leishmaniasis

La leishmaniasis produce casos en alrededor de 88 países de todo el mundo, con una población total de unos 350 millones de personas. Cada año se diagnostican 1,5 millones de casos de leishmaniasis cutánea y alrededor de 500.000 de leishmaniasis visceral. Más del 90% de los casos de leishmaniasis se concentran en las zonas tropicales y subtropicales de India, Bangladesh, Nepal, Sudán y Brasil. El resto de casos se reparte entre la cuenca del Mediterráneo, sur de Europa y norte de África, Oriente Medio y Asia central, y en Mexico, Centro y Sudamérica.  

Signos y síntomas de la leishmaniasis

Las personas que tienen leishmaniasis cutánea pueden tener una o más lesiones cutáneas, que cambian de tamaño y forma con el tiempo. Con frecuencia se asemejan a un volcán, con un borde sobreelevado y un cráter central, en ocasiones cubiertas de una costra. Estas lesiones se conocen también con el nombre de “botón de Oriente” y pueden ser totalmente indoloras. Algunos pacientes pueden tener un aumento del tamaño de los ganglios vecinos a estas lesiones, por ejemplo de la axila si la lesión se localiza en el brazo.Las personas que padecen leishmaniasis visceral o “kala-azar”, normalmente tienen fiebre, pérdida de peso y aumento de tamaño del hígado y el bazo. Algunos pacientes tienen también ganglios aumentados de tamaño. Algunos parámetros analíticos se encuentran alterados, por ejemplo un bajo número de células de la sangre, tanto rojas (anemia), como blancas  y plaquetas.

Transmisión de la leishmaniasis

La leishmaniasis se transmite por la picadura de ciertos tipos de moscas de la arena, o Phlebotomus. Las moscas de la arena se infectan al picar a un animal infectado, por ejemplo un roedor o un perro, o a un humano infectado. Puesto que la mosca de la arena no hace ruido cuando vuela, las personas no notan su presencia. Además son muy pequeñas y difíciles de ver, puesto que tienen un tercio del tamaño del mosquito típico. Las moscas de la arena son muy activas durante el crepúsculo, el anochecer y las horas nocturnas hasta el amanecer. Son menos activas durante las horas diurnas, pero pueden picar si se las molesta, por ejemplo al apoyarse en el tronco de un árbol en el que están descansando. La leishmaniasis también puede diseminarse a través de las transfusiones de sangre y las agujas contaminadas. Raramente se transmitirá de la mujer embarazada a su hijo.  

Están en riesgo de padecer la enfermedad las personas de todas las edades, si viven o viajan a las zonas geográficas con infección endémica. La leishmaniasis es más común en áreas rurales que en urbanas, pero se encuentra en los suburbios de muchas ciudades. El riesgo de contagio es máximo entre el anochecer y el amanecer cuando las moscas de la arena están más activas. Todo lo que se necesita para contagiarse es ser picado por una mosca de la arena infectada y ello es tanto más probable cuanto más tiempo se pase en el exterior en áreas rurales entre el anochecer y el amanecer. Los viajeros de aventura, los voluntarios de los Cuerpos de Paz y ONG, los misioneros, los ornitólogos, los que realizan investigaciones en el exterior por la noche, los soldados, son ejemplos de personas con mayor riesgo de adquirir una leishmaniasis, especialmente la cutánea.  

Diagnóstico de la leishmaniasis

El diagnóstico de la leishmaniasis es difícil. Generalmente se realiza por los signos y los síntomas, especialmente si se ha viajado a una zona de riesgo. Las lesiones cutáneas que no se curan o que permanecen a la vuelta del viaje pueden ayudar al diagnóstico. El médico puede tomar una muestra directamente de la lesión para observarla al microscopio o ser cultivada. Existe una prueba sexológica de anticuerpos anti-leishmania que ayuda en el diagnóstico de la leishmaniasis visceral. Sin embargo, en algunos casos, todas las pruebas son negativas a pesar de que el paciente padece la enfermedad.   Normalmente los pacientes con leishmaniasis cutánea desarrollan las lesiones cutáneas a las pocas semanas, raramente varios meses, después de haber sido picado. Los pacientes con leishmaniasis visceral, desarrollan los síntomas a los pocos meses, raramente varios años, después de haber sido picados.

Tratamiento de la leishmaniasis

Sin tratamiento la leishmaniasis puede ser una enfermedad grave, mortal en caso de leishmaniasis visceral. Las lesiones cutáneas de la leishmaniasis cutánea curarán por sí mismos, aunque pueden tardar meses o años en curarse. Sin tratamiento, la enfermedad cutánea raramente se disemina a las mucosas nasal o bucal, lo que se conoce como leishmaniasis mucosa.

La mejor manera de prevenir la diseminación de la enfermedad y sus complicaciones es el tratamiento de la infección una vez identificada. La mayoría de las personas con leishmaniasis cutánea no precisa de ingreso hospitalario para su tratamiento. Los casos de leishmaniasis visceral precisan de un tratamiento hospitalario e individualizado.

Aunque se haya padecido leishmaniasis, se puede volver a padecer, especialmente la forma cutánea. Por ello es especialmente importante mantener las medidas preventivas siempre que se viaje a zonas de riesgo de leishmaniasis.

Prevención de la leishmaniasis

La mejor manera de prevenir la infección es protegerse de las picaduras de la mosca de la arena. De momento no existen vacunas ni fármacos para la prevención de la infección, de manera que lo que hay que evitar es la picadura del insecto:

- Evitar las actividades al exterior, especialmente desde el anochecer hasta el amanecer.

- Si se está en el exterior, vestir pantalones largos, calcetines y camisas de manga larga, preferiblemente por dentro del pantalón.

- Aplicar repelentes de insectos en las áreas de piel descubiertas, así como en los puños de las camisas y los dobladillos de los pantalones.

- Pulverizar las ropas con insecticidas que contengan permetrina. El insecticida debe ser aplicado cada cinco lavados de la ropa.

- Pulverizar las insecticida el interior de las casas o las áreas domésticas y de dormir.

- Emplear mosquiteras, bien remetidas debajo del colchón. Si es posible emplear mosquiteras pulverizadas con permetrina, que será efectiva durante varios meses. Dado el pequeño tamaño de las moscas de la arena, más pequeñas que los mosquitos, se recomienda que la mosquitera esté tejida muy finamente, con al menos 18 agujeros por cada 2,5 centímetros.




El artículo sólo es informativo.
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Comentarios
1
elsa
2010-09-13 08:35:37
es sorprendente la forma como va avanzando la leishmaniasis en zonas rurales cerca a pueblos donde no hubo presencia de este animal por lo menos treinta años atras.quiere decir que organismos como ministerio de proteccion social no preveen ni educan para evitar el contagio que se ve peor que el sida . porque este puede llegar a ser voluntario pero el mosco no da tiempo de elegir ser o no picado.

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