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Pruebas diagnósticas de la hepatitis C
Autor: Dr. Salvador Giménez - 21 de Junio 2005
El diagnóstico de la hepatitis C se basa en un análisis de sangre y una biopsia hepática. En una muestra de sangre se miden por un lado varios parámetros bioquímicos de la función hepática y por otro lado la serología de la enfermedad. La biopsia informa de la extensión y gravedad de la lesión hepática


Serología de la hepatitis C

Suelen emplearse cinco parámetros sexológicos, que tienen propósitos ligeramente distintos unos de otros.

  • Anti-VHC. Detecta la presencia de anticuerpos contra el virus de la hepatitis C (VHC), lo que indica exposición al virus. Esta prueba no informa de si existe una infección vírica activa actual, sino que informa solamente de si se ha tenido contacto con el virus en el pasado. Generalmente, la prueba se informa como “positiva” (“seropositivo”) o “negativa” (“seronegativa”). Si el resultado se informa como “positivo débil” es necesario confirmarlo con una de las siguientes pruebas.
  • VHC-RIBA. Una prueba adicional para confirmar la presencia de anticuerpos contra el virus. En la mayoría de casos puede confirmar que una prueba Anti-VHC positiva es debida a exposición previa al virus (RIBA positivo) o representa una señal falsa (RIBA negativo). Solamente en unos pocos casos, el resultado no confirma ni descarta el contacto previo con el virus (RIBA indeterminado). Al igual que la prueba Anti-VHC, el RIBA no informa de si existe infección actual, solamente de si ha habido contacto anterior con el virus.
  • VHC-ARN. Esta prueba identifica si el virus se encuentra en la sangre, lo que indica la existencia de una infección activa por el VHC. El resultado se determina mediante una medición cualitativa del ARN del VHC y se informa como “positivo” o “detectado” si existe ARN del VHC en la sangre, o “negativo” o “no detectado” si no se encuentra. Esta prueba también puede emplearse tras el tratamiento para confirmar que el virus ha sido eliminado de la sangre.
  • Carga viral o VHC cuantitativo. Esta prueba mide el número de partículas de ARN del virus presentes en la sangre. Con frecuencia las pruebas de carga viral se emplean antes y durante el tratamiento para ayudar a determinar la respuesta al mismo, comparando la cantidad de virus antes y después del tratamiento, en general a los 3 meses. El tratamiento efectivo produce una reducción del 99% o más de la carga viral inmediatamente después de iniciar el tratamiento (ya a las 4-12 semanas) y generalmente conduce a la ausencia de detección de carga viral.
  • Genotipo del virus. Se emplea para determinar el tipo, o genotipo, del virus productor de la enfermedad. Existen 6 grandes tipos de VHC. El más común, el genotipo 1, es también el que menos responde al tratamiento (en comparación con los genotipos 2 y 3) o el que requiere una terapia más prolongada (48 semanas frente a las 24 de los genotipos 2 y 3). Con frecuencia se determina el genotipo vírico antes del tratamiento para que proporcione una idea de la probabilidad de éxito de la terapia y de la duración del tratamiento.
Significado de los resultados

Si la prueba de los anticuerpos es positiva, significa que muy probablemente ha habido infección por el VHC, incluso aun cuando haya sido tan leve que no haya sido percibida por el paciente. Los anticuerpos generalmente no aparecen hasta pasados varios meses desde la infección, pero siempre están presentes, incluso en las fases más avanzadas de la enfermedad.

Un RIBA positivo confirma el contacto con el virus mientras que un RIBA negativo indica que muy probablemente la prueba de los anticuerpos era un falso positivo y que el pacientes nunca ha estado infectado por el VHC.

Un ARN del VHC positivo o detectable significa que el paciente está actualmente infectado por el VHC.

Pruebas de función hepática

El perfil bioquímico hepático o pruebas de función hepática, se emplea para detectar enfermedad o lesión en el hígado. Normalmente incluye los siguientes parámetros que se miden a partir de una muestra de sangre:

  • Alanina aminotranferasa (ALT). Un enzima que se encuentra principalmente en el hígado, es el mejor parámetro para detectar hepatitis.
  • Aspartato aminotransferasa (AST). Un enzima que se encuentra en el hígado y algún otro órgano, en particular el corazón y otros músculos del cuerpo.
  • Fosfatasas alcalinas (FA). Un enzima relacionado con los conductos biliares, que con frecuencia aumenta cuando están obstruidos.
  • Bilirrubina. Con frecuencia se emplean dos mediciones distintas de la bilirrubina, en especial en los pacientes que tienen ictericia: la bilirrubina total que mide toda la bilirrubina de la sangre, y la bilirrubina directa que mide la forma producida por el hígado.
  • Proteínas totales y proteinograma. Mide los niveles de todas en general y cada una en particular de las proteínas de la sangre: albúmina (la principal proteína producida por el hígado y que informa de si el hígado la está produciendo normalmente) y del resto de proteínas de la sangre, incluidos los anticuerpos producidos para luchar contra las infecciones.
  • Otros parámetros. La determinación de los niveles de gamma-glutamil transpeptidasa (GGT), de ácido láctico deshidrogenasa (LDH) y del tiempo de protrombina, complementan la información sobre la función hepática y ayudan a valorar la severidad de la alteración de la función hepática.
Biopsia hepática

En la biopsia hepática el médico examina una pequeña pieza de tejido del hígado en busca de signos de lesión o enfermedad. Para extraer esta pequeña pieza de tejido se emplea una aguja especial

  • Preparación. Antes de realizar la biopsia se suelen solicitar pruebas de coagulación sanguínea mediante un análisis de sangre. Hay que dejar de tomar medicamentos que afectan a la coagulación de la sangre, como aspirina, ibuprofeno o anticoagulantes orales, una semana antes del procedimiento. Hay que abstener se comer y beber desde 8 horas antes de la biopsia y hay que ingresar en el hospital alrededor de una hora antes de la misma. Hay que consultar con el médico si se pueden tomar las medicaciones habituales y cualquier otra instrucción especial.
  • Procedimiento. La biopsia hepática se considera una cirugía menor, de manera que se realiza en el hospital. Durante el procedimiento el paciente está acostado sobre la espalda con la mano derecha por encima de la cabeza. Tras marcar la localización del hígado e inyectar un anestésico local para insensibilizar la zona, el médico realiza una pequeña incisión en el costado derecho bajo las costillas e inserta la aguja de biopsia para extraer una muestra del tejido del hígado. En algunos casos el médico puede emplear las imágenes ecográficas para ayudar a guiar la aguja a una zona del hígado en particular. Es necesario que el paciente respire tranquilamente para no provocar lesiones en los órganos vecinos y en el momento de introducir la aguja suele ser preciso aguantar la respiración durante 5 a 10 segundos. En este momento puede notarse una presión o un dolor sordo, aunque leve. Todo el procedimiento suele durar unos 20 minutos.
Existen otras dos modalidades de biopsia hepática: la laparoscópica y la transvenosa.

  • En la biopsia laparoscópica se inserta un tubo especial a través de una incisión en el abdomen. El laparoscopio envía imágenes del hígado a un monitor. El médico observa el monitor y emplea los instrumentos del laparoscopio para extraer una o más muestras de distintos lugares del hígado.
  • La biopsia transvenosa emplea la inserción de un catéter en el interior de una vana del cuello que se introduce hasta el hígado. Se hace pasar una aguja de biopsia a través del catéter hasta el hígado y se toman las muestras necesarias.
  • Recuperación. Tras la biopsia se coloca un vendaje sobre la incisión y se hace descansar al paciente sobre su lado derecho, presionando sobre una toalla, durante 1 a 2 horas, mientras se monitorizan los signos vitales y el nivel del dolor. Es preciso organizar el traslado del paciente a su domicilio, ya que tras la sedación y los analgésicos no se recomienda que conduzca él solo. Una vez en casa hay que hacer reposo en cama, excepto para ir al baño, durante 8 a 12 horas, dependiendo de las instrucciones del médico. También hay que evitar el ejercicio durante la semana siguiente, para que cure la incisión del hígado. Puede esperarse una ligera molestia en el lugar de la incisión y probablemente algo de dolor en el hombro derecho. Este dolor está producido por la irritación del músculo diafragma y suele desaparecer en unas pocas horas o un par de días. Para el dolor suele emplearse el analgésico paracetamol, pero no aspirina ni ibuprofeno durante la primera semana tras la cirugía, ya que estos últimos medicamentos interfieren con la capacidad de coagulación de la sangre.
Como cualquier otra cirugía, la biopsia hepático tiene ciertos riesgos, como punción del pulmón o la vesícula biliar, infección, hemorragia y dolor, pero estas complicaciones son raras.

El artículo sólo es informativo.
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