El tratamiento de la endometriosis depende del grado de los síntomas, de la extensión de la enfermedad (determinada mediante laparoscopia), el deseo de futura descendencia de la mujer y de su edad.
Conducta expectante
No aplicar ningún tratamiento y observar cómo evoluciona la enfermedad puede resultar la opción apropiada en el caso de mujeres jóvenes con enfermedad y síntomas mínimos. Es importante que la mujer afectada visite al ginecólogo regularmente (cada 6 o 12 meses) para que este pueda detectar cualquier cambio o progresión de la enfermedad.
Tratamiento médico
El tratamiento farmacológico se centra en varias estrategias:
Tratamiento analgésico:
Para el tratamiento del dolor asociado a la endometriosis. Está indicado en mujeres con dolor premenstrual de leve a moderado, sin anomalías en el examen pélvico y que no desean un embarazo inmediato.
Tratamiento hormonal:
La toma de anticonceptivos orales que contienen estrógeno y progesterona durante 6 a 9 meses consigue aliviar la mayoría de síntomas, aunque no previene la formación de cicatrices y adherencias asociada a la enfermedad. Posibles efectos secundarios como la aparición de pequeñas pérdidas de sangre entre reglas (spotting) pueden limitar esta opción de tratamiento. Otra opción son las medicaciones con progesterona en píldoras o inyectables. Pero sus posibles efectos secundarios como ganancia de peso, depresión o spotting pueden resultar un problema para algunas pacientes.
Así como el embarazo contribuye a la regresión de la endometriosis, la menopausia también tiene este mismo efecto sobre esta enfermedad. Por este motivo, el tratamiento con danazol, un fármaco hormonal débilmente androgénico (de características masculinas) puede utilizarse para reducir los niveles naturales estrógeno y progesterona. Aunque varios estudios demuestran que danazol puede ser superior a los anticonceptivos orales en el control de los síntomas y progresión de la enfermedad en mujeres con endometriosis de moderada a severa, los posibles efectos secundarios del mismo hacen que se prescriba con menos frecuencia.
También se han desarrollado una nueva clase de fármacos antigonadotropinas que previenen la estimulación hipofisaria de FSH (hormona folículo estimulante) y LH (hormona luteinizante), deteniendo la producción de estrógeno por parte del ovario. Los posibles efectos secundarios de estos fármacos incluyen síntomas menopáusicos (como las sofocaciones), sequedad vaginal, cambios de humor y pérdida avanzada de calcio de los huesos. Debido a su efecto sobre la densidad ósea, el tratamiento de la endometriosis con este tipo de fármacos se limita a 6 o menos meses.