Aunque la mayoría de las personas son prevenidas a cerca del peligro que supone conducir en estado de embriaguez, muchas de ellas no son conscientes que sentarse frente al volante cuando uno se siente cansado conlleva a una situación similar. Así, es importante tener en cuenta las siguientes cuestiones:
¿Quién está dentro del grupo de riesgo?
Todo conductor con falta de sueño, que haya conducido muchos kilómetros sin haber hecho descansos, que haya conducido de noche, que haya tomado medicaciones que inducen sueño o junto alcohol, que conduzca solo, y viajantes frecuentes. Personas jóvenes (el 55% de los accidentes por dormirse el conductor corresponde a personas menores de 25 años). Trabajadores por turnos (las pautas de trabajo no convencionales contribuyen a la fatiga) Conductores comerciales (conducen largas distancias y durante muchas horas) Personas que padecen trastornos del sueño (más de 40 millones de americanos sufren trastornos del sueño, la mayoría sin diagnosticar) Signos de alarma para el conductor soñoliento Dificultad para mantener los ojos abiertos o para centrar la vista en la carretera. Problemas para mantener erguida la cabeza. No parar de bostezar. Divagar, tener pensamientos inconexos. Olvidarse de que se está conduciendo. Desplazarse entre carriles, conducir pegado al vehículo de delante o no ver las señales de tráfico. Si usted percibe cualquiera de estos síntomas, salga de la carretera y busque un lugar seguro para dormir.
El artículo sólo es informativo. Si tiene dudas al respecto, consulte a su médico
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