Una alimentación adecuada, completada con beber agua cada vez que se tenga sed, cubre nuestras necesidades de minerales y vitaminas, y contiene las cantidades adecuadas de proteínas, carbohidratos y grasas. Como no existe ningún alimento que contenga todos los nutrientes que el organismo precisa - exceptuando la leche materna durante el periodo de lactancia -, es necesaria una dieta variada y equilibrada.
Los alimentos son complejas combinaciones de elementos químicos y, por lo tanto, pueden actuar sobre múltiples enfermedades a la vez, con la ventaja añadida de que no presentan efectos secundarios. Por tanto, el beneficio –o el perjuicio- de los alimentos dependerá de las necesidades del organismo y del uso o el abuso que hagamos de ellos.
Una alimentación adecuada, completada con beber agua cada vez que se tenga sed, cubre nuestras necesidades de minerales y vitaminas, y contiene las cantidades adecuadas de proteínas, carbohidratos y grasas.
Los alimentos se pueden comer crudos o ligeramente cocidos (debe recordarse, de todos modos, que la cocción prolongada destruye muchas de sus propiedades). En cualquier caso, todos ellos tienen su lado bueno, y conocerlos es lo mejor que podemos hacer por nuestra salud.
Aceite de oliva: Contra el colesterol y las cardiopatías.
Las ventajas del aceite de oliva son incalculables como protector de las enfermedades del corazón, pues eleva el colesterol bueno (HDL), sin aumentar el malo (LDL). También protege de ciertos tipos de cáncer (de boca, estómago, colon y recto, mama y pulmón).
Es muy rico en vitamina A, por lo que estimula el crecimiento celular y acelera los procesos de cicatrización. Es esencial para mantener sanas la piel y las mucosas.
El aceite de oliva virgen es mejor tolerado por el estómago y favorece la digestión y la absorción de los nutrientes.
Ajo: Una panacea milenaria que previene los males del corazón
Desde tiempos remotos se le han atribuido al ajo propiedades curativas. Uno de sus compuestos, la alicina, tiene propiedades antibióticas y antifúngicas. También contiene vitaminas A, B1, B2 y C. Se le atribuyen también cualidades para frenar el crecimiento de los tumores, y su consumo habitual se ha relaciona con un bajo índice de cáncer de estómago.
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Consumido crudo, tiene una importante función a la hora de disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos, por lo que es un protector del corazón.
También se ha utilizado para combatir los parásitos intestinales, sobretodo para expulsar lombrices.
Anchoa: Retrasa el envejecimiento
Es rica en ácidos nucleicos, sustancias que, se supone, podrían retrasar el proceso de envejecimiento. Tiene también un alto contenido en vitamina A y calcio, que protege de las enfermedades cardíacas y el cáncer.
Pero su componente más importante es el ácido graso omega 3, que reduce el nivel de colesterol, disminuye el riesgo de formación de coágulos en la sangre y la hipertensión arterial.
Para eliminar el exceso de sal de la anchoa, se sumerge en leche y se deja varias horas en el frigorífico antes de consumirla.
Arroz integral: Regula la función intestinal
Supera en calidad nutritiva al arroz blanco, puesto que conserva la mayoría de sus ingredientes. Contiene más vitaminas y potasio, y prácticamente el doble de fibra. Los partidarios del arroz integral aseguran que tiene incluso mucho más sabor.
Por su alto contenido en fibra ayuda a regular la función intestinal, lo que también previene ciertos tipos de cáncer, como el de colon. Es eficaz contra la diarrea.
El salvado de arroz ayuda a rebajar el colesterol y a prevenir la formación de cálculos en los riñones.
Azúcar: Energía contra las depresiones
Existe una relación entre el aumento de los niveles de serotonina (sustancia que influye en el sueño, en el estado de ánimo y en el apetito) en el cerebro y el consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono.
En realidad se trata de energía para el organismo. En algunas situaciones, su consumo alivia ciertos síntomas, como es el caso de las depresiones, asociadas sobre todo a las estaciones del año en las que hay menos luz solar.
El artículo sólo es informativo. Si tiene dudas al respecto, consulte a su médico
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