Publicidad
Inicio Enfermedades Especialidades Actualidad Zona Prensa Enlaces Consultas Médicas
Medicina 21

Artículos de Medicina 21

Atentados terroristas y niños
Autor: Dr. Salvador Giménez - 19 de Marzo 2004
Cuando ocurre un atentado terrorista, los niños son conscientes de los acontecimientos porque los ven en televisión, oyen a los mayores hablar de ello o los comentan en el colegio.

Muchos niños se ven expuestos, también indirectamente, a los atentados terroristas por la amplia cobertura que los medios de comunicación les dedican. ¿Cómo hablar con los niños de este tipo de acontecimientos? ¿Hay que protegerlos totalmente de tales horrores o hay que hablar francamente sobre ellos? ¿Cómo se puede ayudar a que un niño entienda algo que ni los mayores son capaces de comprender? ¿Cómo reaccionan los niños? ¿Cómo se les puede ayudar para una mejor recuperación?

¿Cómo responden los niños al trauma?

Existe una gran variedad de reacciones emocionales y fisiológicas que los niños pueden desarrollar tras una catástrofe de este tipo. Evidentemente, las reacciones más graves están asociadas con un mayor grado de exposición (verse directamente afectado, o muerte de familiar cercano), una mayor proximidad al desastre (conocer a alguien herido, oír los gritos, etc.), verse expuesto a reportajes frecuentes por televisión con imágenes de gran crudeza, pero también tener una historia previa de traumas, ser de sexo femenino, mala respuesta paterna y psicopatología de los padres. 

Algunas de las reacciones comunes que pueden mostrar los niños y los adolescentes son las siguientes:

Niños de 1 a 6 años

· Desamparo y pasividad, falta de respuesta normal

· Temor generalizado

· Aumento del estado de alerta y confusión

· Confusión cognitiva

· Dificultad para hablar del acontecimiento; falta de verbalización

· Dificultad para identificar los sentimientos

· Pesadillas y otros trastornos del sueño

· Temor de separación o agarrarse al cuidador

· Síntomas regresivos, como hacerse pipí en la cama, retroceso del habla o de las habilidades motoras

· Incapacidad para entender la muerte como algo permanente

· Ansiedad sobre la muerte

· Pena y llanto relacionados con el abandono por parte del cuidador

· Síntomas somáticos como dolores de estómago o de cabeza

· Respuesta exagerada a ruidos o sonidos no habituales

· “Congelación” o inmovilidad súbita de todo el cuerpo

· Agitación, llanto incongruente y necesidad

· Respuesta de evitación o de alarma a recuerdos específicos de la catástrofe, en forma de imágenes y sensaciones físicas

Niños de 6 a 11 años

· Sentimientos de responsabilidad y pena

· Juego y cuentos repetitivos de la catástrofe

· Alteración de los sentimientos por los recuerdos de la catástrofe

· Pesadillas y otras alteraciones del sueño

· Preocupación sobre la seguridad y los peligros

· Comportamiento agresivo y brotes de furia

· Temor a los sentimientos y las reacciones del trauma

· Estrecha atención a las angustias de los padres

· Evitación de la escuela

· Preocupación por  los demás

· Cambios de conducta, del estado de ánimo y de la personalidad

· Síntomas somáticos como dolores y molestias en el cuerpo

· Ansiedad y temor evidentes

· Aislamiento

· Temores específicamente relacionados con el desastre; miedo generalizado

· Regresión, comportándose como un niño más pequeño

· Ansiedad de separación del cuidador

· Pérdida  de interés en las actividades

· Confusión y compresión inadecuada de la catástrofe, más evidentes en el juego que en la conversación

· Mala compresión de la muerte y las causas de las “cosas malas”

· Proponer explicaciones mágicas para rellenas los vacíos de la compresión

· Pérdida de la capacidad de concentración en la escuela, con bajo rendimiento escolar

· Conducta distraída o “dispersa”

Preadolescentes y adolescentes, de 12 a 18 años

· Auto-concienciación

· Reconstrucción de la catástrofe

· Rebelión en casa y en el colegio

· Desviación brusca de las relaciones

· Depresión y retraimiento social

· Disminución del rendimiento escolar

· Actitudes de riesgo, como en las relaciones sexuales y actividades deportivas

· Esfuerzo para distanciarse de los sentimientos de pena, culpa y humillación

· Actividad excesiva e implicación de los demás, o aislamiento de los demás para controlar la confusión interna

· Propensión a los accidentes

· Deseos de venganza y respuestas de acciones orientadas al trauma

· Aumento de la introversión y el aislamiento

· Alteraciones de la alimentación y del sueño, pesadillas

¿Cómo hablar con los niños?


Crear un entorno seguro. Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es ayudar a que el niño se sienta seguro. Si es posible, los niños deben estar en un entorno familiar con personas que conozcan. Mantener la rutina del niño lo más regular posible. El niño se siente más cómodo haciendo las cosas que sabe hacer y que sabe que tiene que hacer.

Proporcionar tranquilidad al niño y más apoyo emocional. Los adultos necesitan crear un entorno en el que los niños se sientan lo suficientemente seguros como para hacer preguntas, expresar sentimientos y sencillamente ser ellos mismos. Dejar que los niños hagan sus propias preguntas. Preguntar a los niños qué es lo que han oído y cómo se sienten por ello. Asegurar al niño que se encuentra seguro y que no se le abandonará.

Ser sincero con el niño sobre lo que ha pasado. Darle información cierta, pero apropiada para su nivel de desarrollo. Hay que proteger a los niños más pequeños porque no tienen edad para comprender que ha pasado algo malo. Los niños en edad escolar necesitan ayuda para comprender lo que ha pasado. Se les puede decir que ha habido un gran accidente y que hay muchas personas heridas o muertas. Los adolescentes pueden tener su propia idea de lo que ha ocurrido. Puede ser apropiado ver las noticias en su compañía para poder comentarlas con él

Explicar al niño lo que están haciendo las autoridades. Asegurar al niño que las autoridades, el gobierno, los policías, los bomberos y los hospitales están haciendo todo lo posible. Explicar que las personas de todo el país y de otros países ofrecen sus servicios y ayuda en momentos de necesidad.

Ser consciente de que los niños con frecuencia adoptan los sentimientos de los adultos que les rodean. Los padres tienen dificultad para lograr un equilibrio entre compartir sus propios sentimientos con sus hijos y no colocar su propia ansiedad sobre los niños. Después de un atentado terrorista muchos adultos se sienten amenazados y temerosos de otros atentados; otros están furiosos y llenos de deseos de venganza. Los padres deben lidiar con sus propias reacciones emocionales antes de que puedan ayudar a sus hijos a entender e identificar sus sentimientos.

Intentar poner el acontecimiento en perspectiva. Aunque uno mismo pueda sentirse asustado o ansioso, los niños deben saber que los atentados terroristas son acontecimientos, por fortuna, poco frecuentes. También deben saber que en general, el mundo es un lugar seguro.

¿Qué pueden hacer los padres?

Niños hasta los 2 años y medio

· Mantener las rutinas del niño para comer y dormir

· Evitar la separación innecesaria de los niños y su principal cuidador

· Realizar un mayor número de actividades tranquilizantes

· Mantener una atmósfera tranquila en presencia del niño

· Evitar la exposición del niño a los recuerdos del trauma

· Esperar una regresión temporal del niño; no preocuparse por ello

· Ayudar al niño que ya habla a dar nombre a las cosas malas; hablar del acontecimiento con términos simples durante conversaciones breves

· Darle aniño juguetes relacionados con el trauma actual, para que intente enfrentarse a la situación, como un disfraz de médico, una cochecito de ambulancia, etc.  

Niños de 2 años y media hasta 6

· Escuchar y tolerar que el niño cuente el acontecimiento

· Respetar los miedos del niño, darle tiempo para que se enfrente a ellos

· Proteger al niño de la reexposición a situaciones y recuerdos amenazadores del trauma, como reportajes en televisión, películas, historias, etc.

· Aceptar y ayudar al niño a dar nombre a sus sentimientos durante conversaciones breves

· Esperar y comprender la regresión del niño mientras se mantienen las normas domésticas básicas

· Esperar cierta conducta difícil o inapropiada

· Poner límites firmes al juego y la conducta relacionada con el trauma

· Si el niño tiene miedo, evitar la separación innecesaria de la persona que lo cuida

· Mantener las rutinas domésticas y familiares que el niño conoce

· Evitar la introducción de experiencias que sean nuevas o raras para el niño

· Permitir pequeñas comodidades nocturnas adicionales, como luces encendidas, muñecos de peluche en la cama, contacto físico después de las pesadillas

· Explicar al niño que las pesadillas vienen de los miedos que tiene el niño en su interior, que no son reales y que van desapareciendo con el tiempo

· Permitir el juego relacionado con el trauma Intentar descubrir qué desencadena súbitamente el temor y la regresión

· Monitorizar el funcionamiento del niño en el colegio o la guardería expresando las propias preocupaciones y comunicándose con los cuidadores o maestros  

Niños de 6 a 11 años

· Escuchar y tolerar que el niño cuente la historia del acontecimiento

· Respetar los miedos del niño, dándole tiempo para enfrentarse a ellos

· Aumentar la monitorización y la conciencia de los juegos de los niños que pueden implicar la reelaboración secreta del trauma con compañeros o hermanos; establecer unos límites estrictos para el juego agresivo

· Permitir al niño cosas nuevas para que se enfrente a sus miedos cuando se va a la cama: algo más de tiempo para leer, llevar una radio, escuchar música por la noche para borrar el recuerdo del temor por una pesadilla

· Tranquilizar a los niños más mayores de que los sentimientos de temor y que las conductas que le hacen sentir que se ha vuelto más pequeño, como hacerse pipi en la cama, son normales después de una experiencia terrorífica y que se irá sintiendo mejor con el paso del tiempo

Niños de 11 a 18 años

· Estimular a los adolescentes de todas las edades a hablar del acontecimiento traumático con el resto de la familia

· Permitir que la persona joven pase más tiempo con los buenos amigos

· Tranquilizar a la persona joven de que sus sentimientos, de culpabilidad, de pena, de vergüenza o el deseo de venganza son normales tras este tipo de catástrofes

· Ayudarlo a encontrar actividades que le permitan ejercer sus habilidades, su control y su autoestima

· Estimular las actividades físicas agradables como los deportes o el baile

¿Cuándo buscar ayuda profesional para el niño?

Algunos niños y adolescentes mostrarán algunos de los síntomas antes mencionados como resultado de un atentado terrorista. La mayoría de ellos se recuperarán en unas pocas semanas con el apoyo de sus familias y de la sociedad. Algunas de las sugerencias que se mencionan ayudarán a la prevención de un trastorno de estrés y a una recuperación más rápida de los niños. Sin embargo, otros niños desarrollarán un trastorno de estrés post-traumático (TEPT), trastornos de ansiedad o depresión. Los padres de niños con reacciones muy prolongadas o más severas deberían buscar asistencia por parte de un especialista en salud mental. Es importante que el especialista sea experto en el tratamiento de niños así como en el trabajo con supervivientes.

Más información especializada sobre el Trastorno de Estrés Post-Traumático




El artículo sólo es informativo. Si tiene dudas al respecto, consulte a su médico


Comentarios
0
No hay comentarios sobre este tema

Comentarios Anteriores   

Añadir Comentario
* Este es un espacio de participación entre lectores. Las preguntas no tienen por qué ser respondidas por los expertos obligatoriamente.
Nombre:   ( En caso de no querer ser identificado, utilice un pseudónimo )
E-mail:  
Comentario:
Código de seguridad
No se puede leer? Cambie el texto.
* Por razones de seguridad introduzca el siguiente código númerico en el recuadro:




Temas Relacionados

We comply with the HONcode standard for trustworhy health information: verify here.

Innobit Wmc