La artrosis es una enfermedad crónica, es decir, que no tiene curación. Los primeros estadios de afectación cartilaginosa todavía son reversibles, los condrocitos poseen aún capacidad para subsanar pequeñas alteraciones en la matriz, por tanto este sería el momento ideal para instaurar un tratamiento eficaz.
El tratamiento farmacológico deberá ser prescrito por el médico. Para tratar esta enfermedad crónica podemos intentar recomponer o detener la destrucción del cartílago, tratar el dolor y la inflamación y en situaciones graves de artrosis se recomienda un tratamiento quirúrgico
FORMAR CARTÍLAGO
Encontramos distintos fármacos destinados a este fin. Resulta muy útil la utilización temprana de estos medicamentos para evitar al máximo la destrucción del cartílago artrósico. Son:
- GLUCOSAMINA (Cartisorb®, Xicil®, Hespercorbin®, todos ellos comercializados en sobres): Es un aminoácido natural que interviene como sustrato en la biosíntesis de los proteoglicanos para formar el cartílago. Se recomienda la administración de 1,5 gramos al día durante 1 y 3 meses. El tratamiento debe repetirse con intervalos de 2 meses. Se recomienda la administración del medicamento justo antes de las comidas.
- CONDROITIN SULFATO (Condro San®): El condroitín sulfato es uno de los principales constituyentes del cartílago, se une a una proteína central, constituyendo el llamado proteoglicano, que es el encargado de dotar al cartílago de sus propiedades mecánicas y elásticas. Es un antiinflamatorio y antirreumático no esteroídico. Diferentes estudios demuestran que su administración produce una disminución y hasta la desaparición del dolor y una mejora en el movimiento de las articulaciones afectadas, que perdura durante 2 ó 3 meses de haber finalizado el tratamiento. Generalmente la dosis recomendada es de 800 mg al día durante 3 meses, aunque puede variar en función de la gravedad del proceso. El tratamiento debe repetirse en intervalos de 2 meses. Su administración no depende de las comidas, pero en caso de problemas gastrointestinales se recomienda administrar después de la comida.
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- ÁCIDO HIALURÓNICO (Hyalgan®): En una situación normal el ácido hialurónico está presente en una concentración particularmente alta en el cartílago y líquido sinovial. Cuando existe artrosis la cantidad del ácido hialurónico es insuficiente y su calidad es menor, por esta razón la administración de este ácido mejora la movilidad de las articulaciones con superficie del cartílago degenativa y alteraciones en el líquido sinovial. Se administran en forma de inyecciones por vía intraarticular. Se recomienda la administración de 20 mg de ácido hialurónico una vez por semana durante 5 semanas consecutivas. Puede ser tratada más de una articulación a la vez. Los diversos ensayos demuestran que tras esta terapia los síntomas mejoran durante 6 e incluso 12 meses después de abandonar el tratamiento.
TRATAR EL DOLOR Y LA INFLAMACIÓN
En la mayoría de los casos el tratamiento consiste en un antiinflamatorio y analgésico potente para las épocas de dolor intenso . Para los momentos de menor dolor bastará con un antiinflamatorio y/o analgésico leve.
Los corticosteroides deben utilizarse en forma de infiltración intrarticular ya que pueden resultar muy beneficiosos, calman el dolor y reducen la congestión sinovial. Sus complicaciones también deben tenerse en cuenta.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
En situaciones graves de artrosis se recomienda un tratamiento quirúrgico. Debido a la aparición de materiales sintéticos nuevos y también gracias a los antibióticos, es posible sustituir las articulaciones afectadas por articulaciones artificiales. Los resultados en las caderas y rodillas son muy satisfactorios. Últimamente se inicia la cirugía sustitutiva con huesos procedentes de banco de huesos. La cirugía protésica representa la principal indicación en caso de que fracase el tratamiento médico, después de los 55 años. Deben considerarse las posibles complicaciones que pueden surgir: tromboembólicas, infección, luxación…
CONSEJOS SI SE SIGUE UNA TERAPÉUTICA FARMACOLÓGICA:
- Nunca abusar de estos medicamentos. No tomar a la vez dos medicamentos antiinflamatorios diferentes. No aumentar las dosis.
- Si se padece del estómago y en caso de úlcera, se debe informar al médico para que nos recete un medicamento protector del estómago, porque la mayoría de los antiinflamatorios produce problemas gastrointestinales.
- Si el descanso por las noches es insuficiente y existe situación de ansiedad, también se debe informar al médico, que en muchas ocasiones prescribirá un relajante muscular.
- Si tras la toma de una medicación nos encontramos mucho mejor no se debe aprovechar esta situación para realizar sobreesfuerzo, porque más tarde cuando el efecto del medicamento cese, esta sobrecarga sobre la articulación producirá más dolor.
En definitiva, comente a su médico todo lo que le ocurre para que éste, que conoce todas las novedades del mercado, pueda recetarle aquello que más le convenga en cada momento.