Los desodorantes y antitranspirantes constituyen los productos para el control de la sudación.
Se presentan en formato: roll-on, spray, crema, gel, barra y spray que no contiene gas propelente.
Pueden incorporar ingredientes con propiedades antibacterianas. Los microbios sucumben a la acción de ciertos germicidas del tipo de los fenoles clorurdados y compuestos de amonio cuaternario. Estos productos formulados en un excipiente adecuado inhiben el crecimiento de la flora responsable de los malos olores. Otros ingredientes poseen propiedades astringentes (generalmente son derivados alumínicos). Los perfumes únicamente sirven para enmascarar el olor, son útiles siempre que se complementen con otros productos de desodorización.
Para conseguir una mejor tolerancia, muchos desodorantes comercializados en la actualidad han dejado de formularse con alcohol y han seleccionado aromas hipoalergénicos. Algunos laboratorios distinguen una línea para la mujer y otra masculina, en cambio otros formulan desodorantes unisex que presentan un aroma neutro.
La mayoría de los desodorantes son comprados en perfumerías, pero cabe destacar que en la farmacia existen productos especialmente formulados para buscar la máxima tolerancia cutánea y también la máxima efectividad.
El artículo sólo es informativo. Si tiene dudas al respecto, consulte a su médico