El lupus se caracteriza por la producción de autoanticuerpos contra múltiples antígenos, produciéndose la inflamación de los distintos órganos. Su principal manifestación cutánea es un eritema (enrojecimiento de la piel), en forma de mariposa que afecta al dorso de la nariz y de los pómulos. Clínicamente se caracteriza por la sucesión de exacerbaciones y remisiones de la enfermedad. Puede producir fatiga, pérdida de peso, fiebre, artritis, afectación renal, convulsiones, psicosis y trastornos gastrointestinales.
Prevalencia de la enfermedad
Su prevalencia se ha estimado entre 25,4 a 42 casos por cada 100.000 habitantes.
Diferentes estudios en Gran Bretaña y Estados Unidos, han llegado a la conclusión que el lupus eritematoso sistémico es de 3 a 6 veces más frecuente en personas de raza negra que en los de raza blanca. Sin embargo en los países africanos se da una baja prevalencia de esta enfermedad, que podría explicarse por el posible efecto protector del paludismo contra el desarrollo de las enfermedades autoinmunes.
El lupus es una patología típica en jóvenes (mayoritariamente se produce entre los 15 y los 40 años de edad). Es mucho más frecuente en mujeres que en hombres. Esta mayor incidencia en las mujeres se hace todavía más patente en la raza negra. Estos dos hechos relacionan el lupus eritematoso sistémico con el predominio del efecto estrogénico durante la pubertad y los años fértiles.
Tratamiento
El tratamiento del lupus eritematoso sistémico debe ser individualizado para cada persona, porque no hay dos pacientes iguales con lupus.
El mejor tratamiento en el lupus es aquel que consigue inactivar la enfermedad con el mínimo número de fármacos administrados.
Existen cuatro grupos de medicamentos utilizados en el tratamiento del lupus eritematoso sistémico:
1) Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
Cada paciente responde de distinta forma tras la administración de una AINE. Se aconseja, si no se producen efectos adversos, administrar durante al menos dos semanas la dosis máxima de un AINE, para evaluar la eficacia en el enfermo de un determinado antiinflamatorio de este tipo.
Son destacables los siguientes efectos secundarios:
- hepatotoxicidad con el uso de ácido acetilsalicílico, relacionada con la actividad de la propia enfermedad
- disminución de la función renal, debido al efecto inhibidor de los AINE sobre las prostaglandinas renales
- reacciones febriles inespecíficas y episodios de meningitis aséptica, descritos durante el tratamiento con ibuprofeno, sulindaco y tolmetina.
2) Corticoesteroides
Son los principios activos más importantes en el tratamiento del lupus eritematoso sistémico. Se recomiendan corticoesteroides de vida media corta como son la prednisona y la prednisolona.