Un estudio de la Universidad de Colorado publicado en
Cancer Prevention Research sugiere que esta diferencia podría deberse a la dieta rica en fibra. Los alimentos ricos en fibras serían las verduras (lechuga, acelgas, zanahorias, espinacas), legumbres (lentejas, judías, garbanzos), frutas (manzanas, melocotones, plátanos, ciruelas…), cereales integrales (salvado, trigo…)
El estudio comparó los datos de ratones de laboratorio a los que se alimentó con una dieta que incluía IP6 (hexafosfato de inositol), uno de los principales componentes de las dietas altas en fibra con un grupo de ratones de control. A continuación, emplearon resonancias magnéticas para monitorizar la progresión de los cánceres de próstata en ambos modelos.
Los resultados mostraron que los ratones a los que se suministró por vía oral suplementos de IP6 tenían unos volúmenes de tumores mucho más reducidos. Esto, en opinión de los científicos, se debe a los efectos anti angiogénicos (creación de nuevos vasos sanguíneos que permite crecer al tumor) del IP6. Asimismo, el IP6 también disminuía el ritmo de metabolización de glucosa de los cánceres de próstata. Esto podría deberse a una reducción de la proteína denominada GLUT-4, que cumple un papel principal en el transporte de glucosa.