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Investigadores de la Universidad de Pittsburg han encontrado una radical diferencia en la mortalidad por infarto de miocardio entre la población diabética a la que se realiza un bypass coronario y a la que se realiza una angioplastia coronaria, dos de las técnicas de revascularización coronaria más habituales.
Este hallazgo es la conclusión del Bypass Angioplasty Revascularization Investigation (BARI), un estudio multicéntrico internacional coordinado por la Universidad de Pittsburg en 3603 pacientes, con un seguimiento de 7 años.
Los resultados del estudio fueron que la mortalidad a los 5 años en los 2962 pacientes sin diabetes era del 8%, y del 20% en los 641 pacientes diabéticos. Todos los participantes del estudio habían pasado por un proceso de revascularización coronaria tres meses antes de su entrada en el estudio. Los índices de mortalidad eran del 7% en los no diabéticos y del 18% en los diabéticos del grupo que llevaba un bypass, y del 8% y del 25% respectivamente en los no diabéticos y diabéticos que habían sufrido una angioplastia coronaria.
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Ambas técnicas de revascularización coronaria tienen un efecto inmediato de aumento del flujo sanguíneo coronario pero, al año de la intervención, los vasos de los pacientes que llevan un bypass permanecen abiertos en mayor grado, lo que les protege de un daño potencialmente mortal en el caso de un infarto de miocardio.
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