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Los hallazgos de estudios previos sugerían que los beta-carotenos en forma de suplementos protegían frente a los cánceres de piel de células basales y de células escamosas. Pero investigaciones más recientes, publicadas en el número de febrero de la revista Archives of Dermatology muestran que los hombres que han tomado suplementos de beta-carotenos durante 12 años tienen el mismo riesgo de estos tipos de cáncer que los que no los han tomado.
La investigación dirigida por especialistas de la Facultad de Medicina de Harvard, en Boston, EEUU, ha evaluado el efecto de tomar beta-carotenos a días alternos sobre el desarrollo de cáncer de piel de tipo no melanoma entre los más de 22.000 médicos varones que tomaron parte en el Estudio de la Salud de los Médicos (Physicians´ Health Study), que empezó en 1982 y finalizó en 1995.
"La mejor forma de reducir el riesgode cáncer de piel
es limitar la exposición a la luz del sol"
Un total de 3.067 de estos hombres desarrollaron cáncer de piel de tipo no melanoma, de ellos 1.786 en el grupo del beta-caroteno y 1.821 en el grupo del placebo. Por tanto, tomar el antioxidante no produjo ninguna diferencia en cuanto al riesgo de desarrollar uno de estos cánceres de piel. Los investigadores concluyen que la gente no debería confiar en los suplementos vitamínicos como protección frente a los cánceres causados por la exposición a la radiación solar. La mejor forma de reducir el riesgo es limitar la exposición a la luz del sol.
| | En el editorial que acompaña a la publicación del artículo se advierte que si bien las invesatigaciones en animales y los análisis epidemiológicos sugieren que los beta-carotenos ofrecen protección frente al cáncer de piel, los estudios clínicos no han podido demostrar este hecho. "Los resultados de los estudios aleatorizados sobre los beta-carotenos como protección frente al cáncer plantean difíciles cuestiones a los científicos que desean basar sus recomendaciones de salud en datos epidemiológicos o de laboratorio", afirma. Los estudios animales pueden ayudar a comprender el proceso de la enfermedad, pero la trascendencia de estos estudios sobre la prevención del cáncer humano "sigue siendo dudosa", concluye el editorial.
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